Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

martes, septiembre 22, 2009

Solo 5 pirámides perfectas formaban el centro de recogida de datos terrestres. Con 2 transmisores, uno en Keops, y otro en Dashur

Nuestro centro de recogida de datos terrestres, estaría formado por 5 pirámides, que serían las 3 de Giza, cuyo transmisor de salida serían los conductos de ventilación de Keops, y por las 2 de Dashur, cuya señal saldría por el conduto de ventilación de la pirámide acodada. Solo 5 pirámides perfectas, y 2 transmisores de salida hacia el espacio.

NINGUNA PIRAMIDE MÁS, DE LAS 118 CONOCIDAS, TENÍAN CONDUCTOS DE VENTILACIÓN.

LAS ENIGMÁTICAS CONSTRUCCIONES DE LA IV DINASTÍA
Dashur es un compendio de misterio. Según la arqueología oficial, allí empezaron las verdaderas pirámides. Tras las tentativas de Imhotep y su famosa pirámide escalonada dedicada a su rey, Zoser, las construcciones realizadas por Snefru, fundador de la lV Dinastía, fueron las primeras en tener sus caras rectas.
Por motivos desconocidos, los sacerdotes de las principales civilizaciones del pasado coincidieron en la forma piramidal para elevar sus monumentos al cielo. Pero en ese común acuerdo de estructuras, e incluso de proporciones, existe una clara diferencia que hace que las distintas pirámides repartidas por todo el mundo pertenezcan a dos grupos distintos: por un lado, las construcciones atribuidas a la IV Dinastía egipcia y, por otro, todas las demás. Las cinco pirámides más grandes de Egipto -las atribuidas a Keops, Kefrén, Micerinos y las dos de Snefru- plantean tantos enigmas que suponer que se sabe todo en cuanto a su técnica de construcción y el propósito de sus arquitectos es no atender a las evidencias palpables que proponen un origen sobrenatural a tales obras.
Es imposible que en tan sólo 25 años los arquitectos egipcios pasasen de las elementales construcciones de la III Dinastía a dominar la piedra de forma tan especializada. Es impensable también que 25 años después de Micerinos se les olvidara cómo edificar. No se entiende por qué estas cinco pirámides no tienen el más mínimo dato que señale su , procedencia, mientras que todas las demás -e incluso las tumbas contemporáneas- poseen su interior repleto de connotaciones a su cultura.
Admitir que Snefru, el teórico constructor de la pirámide de Meidum y de las dos pirámides de Dashur, en sus sólo 24 años de reinado, manejó, erigió y finalizó de forma tan extraordinaria la cantidad de 12 millones de metros cúbicos de piedra, es, simplemente, ingenuo. Resulta abrumador pensar cómo durante los 150 años de la IV Dinastía se iban a haber podido colocar, milimétricamente, cerca de 30 millones de metros cúbicos de piedra, aparte de otros misterios no explicados.
Tampoco se concibe cómo Snefru -si realmente fue él- eligió el árido desierto de Dashur para edificar sus pirámides, dejando libre la maravillosa meseta de Gizéh, que domina bella y perfectamente el delta del Nilo y las ciudades sagradas de Menfis y Heliópolis. La atribución de tan vasta obra a estos faraones se basa en meras suposiciones y en noveladas historias que conforman, desgraciadamente, la base en que se sustenta oficialmente el conocimiento del Antiguo Egipto.


Ordenemos ahora las principales pirámides según su volumen, tomando como referencia la pirámide escalonada de Zoser, tradicionalmente considerada como el origen de la forma constructiva básica (amén de ser una de las pocas pirámides suficientemente asociada a un faraón concreto).

Se observa inmediatamente que existen cuatro pirámides (cinco, si incluimos la inconclusa Great Pit), que constituyen de por sí una clase aparte y cuyo volumen oscila entre las cuatro y las ocho veces la de Zoser; ninguna otra, ni durante las dinastías III y IV ni durante las sucesivas, pudo siquiera acercarse al volumen de la escalonada de Saqqara —no digamos ya a cualquiera de las cuatro (cinco) señaladas5.
• Pirámide inclinada ("Bent") de Sneferu (o Snofru), en Dashur
• Pirámide roja, de Sneferu (o Snofru), base 220, en Dashur
• Gran pirámide de Khufu (o Keops), base 233, en Giza
• Piramide de Khafra (o Kefrén), en Giza
• Pirámide inacabada ("Great Pit"), atribuida a Nebkara, base 209 m, cerca de Giza
La Great Pit, actualmente no visitable (se encuentra dentro de un recinto militar, que al parecer la usa como vertedero), es una gran excavación en forma de zanja, que corresponde con el corredor descendente y la cámara subterránea de una pirámide clásica (similar por ejemplo a la incompleta asignada a Djedefre); se estima, a partir de los restos de la preparación del terreno y muro de cerca que el proyecto abarcaba una base de 209 x 209, para una altura (estimando pendientes como las de Giza) de 133 metros. Es un resto que aún no ha sido asociado a ningún faraón concreto; algunos indicios indican a Nebkara, pero su atribución es aún muy discutida. En plena línea con
Además, hay que hacer notar que estas cuatro son las únicas que utilizan esencialmente piedra careada para su relleno, y no arena y piedra suelta como la mayoría de las anteriores y posteriores.


la genealogía clásica Sneferu – Khufu – Khafre, yo me atrevería a asociar la Great Pit a Djedefre (quizá como primer intento ambicioso e inacabado).
De esta manera, tendríamos un conjunto de 5 pirámides, abarcando un volumen total de esfuerzo constructivo que equivale a unas treinta veces el de Zoser, a construir supuestamente por una sola familia (abuelo, padre, hijo mayor, hijo menor) en el periodo aproximado que va desde el 2575 al 2494 a. C., es decir, en 81 años.
Las cinco pirámides están agrupadas en dos zonas; las de Khufu, Khafre y la "Great Pit" cerca de Giza (Zawyiet-el-Ayran, donde está la "Great Pit", está a unos 4,5 km al SE de Giza), y las Bent y Red en Dashur, a unos 15 km más al SE de éstas. Todas se sitúan en el margen oeste del Nilo.
Comparten en común una serie de características constructivas propias:
1.1. Fueron realizadas con gradas horizontales, a diferencia del "sistema de acreción" iniciado en Zoser y utilizado hasta Mediun, o los de relleno de pirámides menores.
1.2. Sus rellenos están realizados con piedra careada y no con arena y piedra suelta.
1.3. Las cuatro tienen similar corredor descendente, partiendo de cierta altura sobre la cara sur y descendiendo con fuerte pendiente. Aunque ni la pendiente ni la altura de entrada es la misma en todas ellas, es usualmente más pronunciada que la mayoría de las demás.
1.4. Ninguna de las cuatro (salvo alguna excepción discutible) tiene marcas o signos que indiquen un faraón o periodo concreto (la de Zoser sí tiene referencias, estatuas, cartuchos, etc.). La mayoría de las pirámides que se construyeron posteriormente sí son fácilmente identificables.
1.5. (...) Buscar otros elementos comunes
Las fechas y asignaciones a faraones son muy discutidas. E. Moyer, que denomina a las mayores únicamente "Giza 1" (Khufu) y "Giza 2" (Khafre), considera que esta última es anterior a la primera.
La asignación de la Bent y la Roja a Sneferu aparece en crónicas egipcias cientos de años posteriores a su reinado; también ha aparecido su nombre, marcado con tinta, en piedras de revestimiento de ambas, así como en una piedra suelta en el suelo de la cámara superior de la
Bent, aunque este último es prácticamente ilegible. Mas recientemente se ha encontrado también su nombre en los templos exteriores.
La asignación de Giza 2 a Khafre es tradicional; además se ha encontrado una estatua del faraón en un templo anejo.
Giza 1, por su parte, es asignada a Khufu únicamente por un cartucho en tinta encontrado en una de las cámaras de descarga. La descripción de "Cheops" como un faraón tiránico que empleó a gran cantidad de gente para sus proyectos ha ayudado a reafirmar esta asignación.
Debe hacerse notar que durante el supuesto período de construcción asignado a las principales pirámides se siguieron construyendo mastabas, muchas de ellas en piedra, por lo que en principio pueden dar pistas sobre la construcción de las pirámides mismas (parecidas técnicas de piedra).

¿QUÉ HACE LA TUMBA DE HETEP-HERES EN LA METRÓPOLIS OESTE DE LA GRAN PIRÁMIDE?
Veamos un ejemplo. El 3 de Marzo de 1927 el egiptólogo G. Reisner, bajo el patrocinio de la Universidad de Harward y el Museo de Boston, llegó al interior de una tumba que resultó ser de la esposa de Snefru, la reina Hetep-Heres. La apertura del sarcófago se vivió con gran excitación, aunque, como tantas otras veces, resultó que estaba vacío. Ningún cuerpo había sido depositado allí y la mastaba de tan ilustre personaje quedó archivada y olvidada. A falta de argumentos sólidos que expliquen el fenómeno de las tumbas vacías, la Egiptología ha formulado dictámenes como el del profesor Kurt Lange, que a continuación transcribimos: "...Sólo quedaba una hipótesis plausible. Al morir la reina en vida de su esposo, Snefru, fue enterrada en la tumba de éste, en Dashur, circunstancia de la que se aprovecharon seguramente los ladrones de tumbas. Llegó el día en que ya no pudieron ocultarle al nuevo faraón Keops que el sueño eterno de su augusta madre había sido turbado por los bandidos, y entonces Keops decidió que el cadáver fuese enterrado en otro sarcófago y colocado en un escondrijo de su propia pirámide (la Gran Pirámide). Nuevas ceremonias y nuevo entierro. Seguramente nunca nadie se atrevió a confesar al monarca toda la verdad La momia de la madre no sólo había sido profanada en la primitiva tumba y despojada de sus joyas, sino también robada, y seguramente destruida. En todo caso se ignoraba su paradero. El faraón nunca llegó a enterarse de la magnitud del desastre. Tuvieron que pasar 5.000 años para que encontrásemos la clave del enigma..."
Esta "reconstrucción histórica", aventurada en un principio como mera hipótesis, ha pasado a ser "verdad" y, a falta de otras evidencias, como tal consta en los anales egiptológicos. Pero lo lamentable no es sólo que se escondan pruebas, sino que se manipulen. Resulta escandalosa la historia que se han tenido que inventar para justificar otra realidad: que la madre de Keops tuvo una mastaba en la necrópolis oeste de la Gran Pirámide. Pero, ¿cómo es posible esto si, cuando murió su madre, Keops aun no era el faraón (se sabe que, cuando Hetep-Heres, Snefru aún vivía) y, por tanto, no pudo haber ordenado erigir tal monumento? Sólo este dato debería cambiar la historia de Egipto o, cuando menos, la referida a la IV dinastía.
La interpretación del profesor Lange quizá no sea la "única plausible" más aún cuando la explicación a los grandes misterios del Antiguo Egipto pasa por considerar como anacrónicas para su tiempo a estas construcciones, realizadas con una técnica que, por supuesto, nada tenía con las elementales herramientas de cobre usadas en la IV Dinastía .
La verdad es que las grandes pirámides estuvieron allí antes de que los egipcios tomaran razón de su propia identidad como pueblo, contribuyendo decisivamente a conformar su cultura posterior. En Dashur existen también otras edificaciones, las que los hombres construyeron, pero estas no fueron capaces de resistir de forma digna el paso del tiempo. Sólo las tres pirámides de Gizéh y las dos de Dashur han mantenido, pese a intentos por desmantelarlas, su primitiva gallardía.
No cabe duda de que Snefru realizó sus ceremonias en este templo situado junto a la pirámide de Dashur, lo mismo que hicieron Micerinos, Kefrén y Keops en las de Gizéh. Estos faraones se apropiaron de las edificaciones que hoy llevan sus nombres, ya que en ninguna de ellas se ha hallado el más mínimo vestigio -ni inscripciones, ni bajorrelieves- que apuntara a estos monarcas como constructores de las mismas. Y es que las pirámides se han datado en una fecha que no se corresponde con la realidad, explicándose su construcción como obras funerarias aunque jamás se haya encontrado en ellas resto alguno de enterramiento.
Desgraciadamente, al desconocimiento histórico se ha venido a sumar, en muchas ocasiones, una ignorancia arquitectónica que ha impedido entender las claves de la ingeniería aplicada por los egipcios. De este modo, son numerosas las obras donde se explica que Snefru, cuando su pirámide estaba apenas medio construida, decidió abandonar la primitiva angularidad y acogerse a otra más adecuada para.. ¡ahorrarse material y acabar con mayor rapidez! Sin embargo, el estudio trigonométrico de las medidas de su pirámide acodada demuestra que en ella se emplearon dos ángulos sagrados: el de Isis (lados 3 y 4 con hipotenusa de 5) y el llamádo ángulo Fi, el número áureo empleado como canon de proporciones en todas las culturas.
Vemos, por tanto, que los diseñadores del monumento no dejaron nada al azar. Sus propósitos fueron muy concretos y el rediseño de la obra se ajustó milimétricamente a la concepción original. La única forma de comprender su significado es abandonar las ideas preestablecidas y asumir que, en realidad, no nos estamos enfrentando con la " loca vanidad" de unos reyes, sino con el planteamiento cósmico de unos seres avanzados que construyeron las pirámides, dejando en ellas huellas de unos conocimientos que sólo ahora empezamos a considerar.

Solo 5 son perfectas:
Están contabilizadas más de cien pirámides a lo larga del Nilo, situadas siempre en su ribera occidental, pero una destaca por tamaño, proporciones, conservación y perfección. Es la Gran Pirámide, la única gran maravilla del mundo antiguo que se conserva.
Con las 114 pirámides censadas en Egipto se pueden hacer dos grupos: las cinco de la IV Dinastía (tres en Giza y dos en Dashur) y todas las demás. Estas 109 pirámides restantes no ofrecen problemas tecnológicos y no cabe duda de que fueron erigidas por la cultura faraónica, ansiosa de emular a las otras cinco, las que se encontraron los primeros egipcios que llegaron a las riberas del Nilo.
Las cinco pirámides atribuidas a Snefru, Keops, Kefrén y Micerinos no sólo hay que separarlas del conjunto a causa de su envergadura y perfección, sino también porque no contienen en su interior la más leve pista de cuándo fueron edificadas, ni por quién, ni con qué motivos. Por el contrario, todas las demás pirámides e incluso las tumbas de la IV Dinastía están repletas de jeroglíficos, esculturas y relieves que hacen fácil su datación. Y si ello es así, también su utilidad puede ser diferente. Se han barajado teorías para todos los gustos, según la particular visión de cada investigador. Como posibles funciones de las pirámides estarían el de servir como antenas emisoras-receptoras, como hitos geodésicos, como almanaque de tiempos pasados y futuros, como templo de iniciación, como archivo de conocimientos de civilizaciones desaparecidas o como observatorio astronómico. Tal vez no sean nada de ello, o quizás sean todo eso a la vez. Pero hay más, porque si convenimos en que la Gran Pirámide no fue edificada por los egipcios, tendríamos que considerar a los constructores como poseedores de una tecnología desconocida incluso en nuestra moderna era espacial.