Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

miércoles, septiembre 08, 2010

Calcita en la glándula pineal.


El las telecomunicaciones de hoy en día somos capaces de detectar con un fotodiodo algo así como 1,8 Tbit/s, es decir unos 1.800.000.000.000 bits/s. En un segundo somos capaces de detectar todos esos casi infinitos bits, y hacerlo sin un solo error. El equipo transmisor normalmente es un laser, el medido de comunicación una fibra óptica y el receptor un fotodetector. Ésto nadie lo pone en duda, pues así funcionan las comunicaciones que todos usamos, y sabemos que al encender la TV vemos imágenes, que al hablar por teléfono nos oímos, y que internet está en nuestras vidas.

Pues bien, algo parecido puede ser nuestro cuerpo. Todo esto viene debido a la ya conocida posición de Valdeandemagico de que no sólo somos fruto de la evolución humana, sino que intervinieron sobre nosotros. El primer legado que tenemos son las obras sumerias, y en dichas obras, por todos los sitios nos indican que la manipulación fue a través de la la glándula pineal, esa famosa piña que aparece hasta en el Vaticano. Esa glándula que aparece en nuestro cuerpo a los 49 días de gestación y que es cuando los tibetanos dicen que empezamos a tener alma, ese alma que cuando eramos pequeños utilizaban para explicarnos que esa era la causa por la cual somos diferentes a los animales.

Antes de nada, queremos poner una foto de la glándula pineal para ver su gran parecido a un diodo fotodetector de los usados en comunicaciones. Pues bien dicha glandula interviene en el proceso de intercambio entre el mundo neuronal y el mundo endocrino, y ahora vemos que encima puede recibir datos del exterior. Es decir, mandando campos electromagnéticos a la glándula pineal, estos por la calcita se transforman en mecánicos, los cuales pueden modificar las señales neurológicas y las endocrinas.


Ya hemos visto como en la pirámide del Sol en Mexico había mica, en la de Keops en Egipto hay cuarzo, también que para controlar el arca de la alianza se hacía con los 12 cristales del pectoral, y el tema para hoy, es que en la glándula pineal tenemos calcita, la cual posee efectos piezoelectricos.



La piezoelectricidad, es la capacidad que poseen determinados minerales para producir corrientes eléctricas cuando se les aplica presión. Los materiales piezoeléctricos manifiestan fenómenos eléctricos y mecánicos reversibles, es decir, si se aplica una carga mecánica a las caras de un cristal, aparecen cargas eléctricas en ellas; por el contrario, si se aplican cargas eléctricas, entonces se produce una deformación de las caras del cristal en forma idéntica a como hubiera sido necesario hacerlo para inducir cargas de forma mecánica.

Localizada en el centro del cerebro, a la altura de los ojos, la Glándula Pineal es la conexión entre el plano físico y el espiritual, una fuente de energía etérica, que activa poderes sobrenaturales. La Glándula Pineal es tenida como sede del alma, punto de acceso a las elevadas dimensiones, estimulando nuestra mente superior y desarrollando potencias intelectuales.

La variación de diferentes formas de percepción de la realidad es meramente el resultado de diferentes niveles de despertar que crean el efecto holograma, como ocurre en Matrix. Cuando te haces uno con la Suprema Consciencia, te percibes como parte de las aguas que forman el océano de la consciencia divina.

La Glándula Pineal es como una antena de radio, enviando y recibiendo pensamientos, y despertar la Pineal no es solo una manera de ver espíritus, sino una forma de integrarse con lo divino, acceder a la gran verdad e interactuar con el Paraíso – Traer el Paraíso a la Tierra.
La Glándula Pineal es un Portal Estelar, capaz de crear una conexión interdimensional entre tu persona, en el mundo físico, y los planos elevados. Lo cual nos abre a la creación, siendo generada en su forma.


Logicamente todo ésto también está experimentado por los americanos, y lo que ellos han hecho, ha sido ingeniería inversa, es decir intentar reconstruir el funcionamiento de la glándula pineal pero a nivel electrónico, y se hizo en el famoso "looking glass proyect". Una peli de hace años intentaba describirlo, hablamos de "contact" que en el fondo era construir un artefacto basado en la idea del funcionamiento de la glándula pineal.
Y como también sabemos, la glándula pineal produce DMT, esa sustancia sagrada de los chamanes que utilizaban para ver el futuro.
El DMT se encuentra de forma endógena en el cerebro humano, probablemente a ello se deba lo espectacular y breve de sus efectos visionarios y su rápida metabolización. Algunos especulan que el DMT, producido en pequeñas cantidades por humanos y mamíferos, participa en los efectos visuales del sueño natural e incluso en las experiencias cercanas a la muerte y otros estados místicos. Un mecanismo bioquímico para estos efectos fue propuesto por el investigador médico J. C. Callaway, quien sugirió en 1988 que el DMT puede estar relacionado con el fenómeno del sueño visual, donde los niveles de DMT en el cerebro son periódicamente aumentados para inducir alucinaciones oníricas visuales y posiblemente otros estados naturales de conciencia.
De 5 a 20 mg de la planta Cohoba (Anadenanthera peregrina) bastan para producir visiones no coloreadas y perturbaciones de la noción del espacio. La apreciación está también perturbada, sea porque parezca acelerada, sea, por el contrario, suspendido. La DMT se ha sintetizado y provoca trastornos de la percepción con gran rapidez, lo que se llama en argot "Blaze" (una explosión). La mente y el sí mismo se despliegan ante nuestros ojos y se produce la sensación de que uno es lo otro. La comunicación emocional es de una intensidad sobrecogedora. La respiración es normal, los latidos firmes, la mente clara y atenta.

Bioelectromagnetics (2002)
Calcite Microcrystals in the Pineal Gland of the Human Brain First Physical and Chemical Studies Baconnier, Lang et al.
It should be noted that these are initial findings of an ongoing study. Given the proper opportunity this study may yield results that are of great significance in the area of mobile phones and health. One thing that could adversely affect the impact of any such results would be the exaggeration or misrepresentation of the findings so far, or premature claims relating to studies still under way. This could discredit the research and make it difficult to have genuine findings taken seriously. . The researchers have isolated and studied calcite microcrystals which they have found in human pineal glands.
Quotes from the paper:
The pineal glandconverts a neuronal signal into an endocrine output. … [It] is located close to the anatomical centre of the human brain.” “A total of 20 glands from [human] subjects ranging in age from 15 to 68 years were studied.” “Microcrystals were found in every gland in quantities ranging from 100 to 300 crystals per cubic millimetre of gland. No attempt was made to correlate the quantity of crystals with either the age of the subject or pathological details.” “Length dimensions of the crystals varied from 2-3 to about 20 micrometres.” “These results (referring to various forms of analysis described in detail) and the electron diffraction measurements definitely prove that the microcrystals are calcite.” “These calcite crystals bear a striking resemblance to the otoconia of the inner ear.” “The calcite in otoconia has been shown to exhibit piezoelectricity.” “If piezoelectricity were to exist [in the pineal calcite microcrystals], an electromechanical coupling mechanism to external electromagnetic fields may be possible.”
The possibility of nonthermal coupling of electromagnetic radiation to biological systems has been considered recently [Kirschvink, 1992]. Reiter [1993] has reviewed the literature on the possible effects of static and low frequency electromagnetic fields on the production of melatonin by the pineal gland. A study by de Seze, [1998,1999] showed no influence of microwave frequency radiation on melatonin secretion. However, Kirschvink et al. [1992] and Kirschvink [1996] have shown the presence of minute crystals of magnetite in the human brain and have suggested a mechanism for coupling of microwave radiation to them. Additional research on the nonthermal effects of microwave radiation is definitely warranted.”
In conclusion, we believe that even a very small risk of possible nonthermal coupling of radiation to microcrystals in the pineal gland merits further detailed study. Our future research will address these questions.”
To my mind, the significant features that can be used in the current debate are:
The human pineal gland, in the centre of the brain, has been found to contain large numbers of calcite micro-crystals thatbear a striking resemblanceto calcite crystals found in the inner ear. The ones found in the inner ear have been shown to exhibit the quality of piezoelectricity. If those found in the pineal gland also have this quality then this would provide a means whereby an external electromagnetic field might directly influence the brain.
Both the Stewart Report and the NRPB Report consider at some length how it might be possible for non-thermal levels of microwave radiation to affect a living organism.
In the Stewart Report, Section 5 paragraphs 12 through to 26 detail the sort of requirements that might have to apply in order for an electromagnetic field to directly affect biological tissueliving cells. Nowhere in these paragraphs is the possibility considered of any form of crystalline deposit which might provide themissing linkbetween electromagnetic radiation and biological effects. It’s interesting to note, though, that paragraph 18 does refer to a suggestion by Frohlich that a biological system might behave in some way like a radio receiver, amplifying a very small signal through a process of resonance; this idea is dismissed due to the unlikelihood of biological material resonating in this waybut of course one of the earliest types of radio was thecrystal set’, in which a mineral crystal was made to resonate (by tuning with a ‘cats whisker’) with an incoming radio wave, which is simply an electromagnetic wave of rather lower frequency than microwaves. The conclusion of this section was that “…there is little evidence to support resonant behaviour…”. The existence in the pineal gland of crystals which may prove to exhibit piezoelectric properties puts the whole issue in a totally different lightparticularly in a scenario where the absolute requirement is toplay it safe’ (Stewart’s ‘Precautionary Principle’).
(It’s worth noting that paragraph 5.6 of this report considers the possibility of the magnetite crystals (see above) providing a causal link, and discounts this on scientific grounds. It goes on to say: “Indeed, it seems to be generally agreed that any biological effects from mobile phones are much more likely to result from electric rather than from magnetic fields.” Note that piezoelectric qualities do link electric fields to mechanical effects).
In the NRPB Report on TETRA, paragraphs 78 to 102 consider the effect of radiation, amplitude modulated (pulsed) at around 16Hz (cycles/second), on calcium efflux in the brainthe basis of the Stewart Report warning against using this pulsing frequency. Paragraphs 92-96, a substantial proportion of the latter half of this section, are devoted almost entirely to highlighting the fact that no clear mechanism has yet been identified to explain the effects observed by some researchers. The obvious inference that readers are expected to draw is that, because no clear explanation is apparent, these effects are highly questionableindeed, one sentence in paragraph 95 almost says as much. Again, with the sort of causal link that may be provided by microcrystals interspersed among the organic matter of the brain, the perspective on this aspect of the issue is dramatically altered.
In brief, then ;
Two things can be definitively stated from this research so far:
1. Calcite microcrystals have been positively identified, in substantial quantities, in every one of 20 human pineal glands studied;
2. These crystals bear a striking resemblance to those found in the human inner ear, which have been shown to exhibit piezoelectric qualities.
These two facts alone are sufficient to call into question the basis of conclusions in both the Stewart Report and the NRPB Report on TETRA. Neither of these reports considered the possibility of the sort of coupling that might be provided through crystals of this type. The reassurances given in both of these reports are thus based on a false premise, that any coupling of microwave radiation to cellular activity in a living organism must be direct, acting through the medium of biological material. It is of course entirely possible that other similar phenomena exist elsewhere in the brain (and/or other parts of the body), as yet undiscovered.
Whilst the means by which microwaves might directly affect living cells are rather obscure, the interaction between electromagnetic radiation and certain types of crystal structures is well understood; the possibility of this then affecting living cells is very real.
The ICNIRP guidelines must therefore be considered inadequate, since they take no account of such a possible causal mechanism. The fact that such a mechanism has not yet been proved to operate in no way lessens the responsibility of those setting or implementing guidelines to allow for its possibility – a precautionary approach.
(Dr.) Grahame Blackwell.

1 comentario:

Emilio y Tina dijo...

Como siempre Valdeande, muy interesantes tus entradas, sigo a diario tu blog, ¡enhorabuena por tus investigaciones!
Saludos, Emilio