Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

sábado, septiembre 17, 2011

Las galaxias simplemente van creciendo de forma lenta y natural

Según la teoría del todo de Valdeandemagico, nuestro planeta tierra, simplemente va creciendo de forma lenta y natural.

Pues sí, algo que la teoría de Valdeandemagico lleva diciendo hace ya un tiempo, parece que la ciencia oficial empieza a ver las cosas con este nuevo paradigma. Ya no solo habla de chocar, explotar y romper, como ha hecho siempre la ciencia, sino que empieza a hablar de gestionar la energía, y es capaz de decir cosas tan maravillosas como "la mayor parte de las galaxias va creciendo de forma lenta y natural a partir del gas que atraen de sus alrededores".

Y como no, destacar la frase de Rafael Rebolo, del Instituto Astrofísico de Canarias explicando para que se lanzaba el satélite: "se trata de buscar el ADN del Universo, su genoma, las huellas de la materia que han quedado en la radiación y por ello se tardará tiempo en tener todo el mapa".


Valdeandemagico lleva diciendo mucho tiempo que la pirámide de Keops, entre otras cosas, medía el ADN del planeta tierra, y mandaba los datos al espacio, y eso suena a locura, pero cuando ya el jefe del Astrofísico habla del ADN del Universo, de ese universo inteligente que nos ha creado, parece que ya suena un poco mejor.
El discurso de los científicos ya ha cambiado, y ahora ya solo hace falta que los arqueólogos también cambien de discurso y dejen de explicar todo a base de ladrones, escondites y ritos.

El 'majestuoso' nacimiento de las estrellas

ESA


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Las galaxias no necesitan chocar entre sí para desencadenar el proceso de formación de estrellas, con lo que se derriba la hipótesis sobre este tema dominante hasta ahora en el campo de la astronomía. Esto es lo que acaba de demostrar la nave Herschel de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Este telescopio espacial, en órbita desde 2009, ha permitido descubrir un proceso de evolución que los cientificos del proyecto consideran "mucho más majestuoso". El hallazgo ha sido posible gracias a las observaciones realizadas en dos regiones del firmamento, cada una de un tamaño aparente equivalente a un tercio de la Luna llena. Según explica la ESA en un comunicado, es el gas y no el choque de galaxias el que establece el nacimiento de una estrella.

"Herschel ha estudiado más de mil galaxias, cada vez más distantes, recorriendo un 80% de la historia del cosmos", indica la ESA en su comunicado, que dice que ha sido como "observar la historia del Universo a través del agujero de una cerradura".

Se sabía ya que la tasa de formación de estrellas experimentó un gran pico en las primeras fases del Universo, hace unos 10 mil millones de años, cuando algunas galaxias originaban estrellas a un ritmo de diez a cien veces mayor al que se puede observar hoy en día.

En el Universo actual, según la ESA, esas tasas son poco habituales, y siempre parecían estar relacionadas con una colisión entre galaxias, por lo que los científicos supusieron que siempre había sido así.

Ritmo vertiginoso

La ESA explica que al estudiar galaxias muy lejanas, cuya luz comenzó a surcar el firmamento hace miles de millones de años, el telescopio Herschel ha podido demostrar que esa hipótesis era errónea.

El análisis de los datos generados ha permitido concluir que "las colisiones entre galaxias solo jugaron un pequeño papel en la evolución del Universo primitivo, a pesar de que algunas de las galaxias más jóvenes estaban formando estrellas a un ritmo vertiginoso".

Al comparar la cantidad de radiación infrarroja emitida por estas galaxias en distintas longitudes de onda, el equipo de investigadores pudo demostrar que la tasa solo depende de la cantidad de gas almacenado en la galaxia, independientemente de las colisiones que ésta sufra.

"El gas es la materia prima para la formación de nuevas estrellas. (...) Cuanto más gas contenga una galaxia, más estrellas formará", apunta el comunicado.

Uno de los investigadores participantes, David Elbaz, aclara que "las colisiones solo juegan un papel decisivo en aquellas galaxias que todavía no albergan una gran cantidad de gas, aportando el material necesario para desencadenar altas tasas de formación de estrellas".

Según la ESA, eso es lo que se puede ver en las galaxias actuales, que tras haber estado creando estrellas durante más de 10 mil millones de años, han agotado la mayor parte de sus reservas gaseosas.

"Estos nuevos resultados cambian por completo nuestra percepción de la historia del Universo", se felicitan en la Agencia Espacial Europea, según la cual esta explicación "mucho más majestuosa" establece que "la mayor parte de las galaxias va creciendo de forma lenta y natural a partir del gas que atraen de sus alrededores".


Europa se lanza con éxito a explorar el 'Big Bang' (año 2009)



La misión Herschel-Planck despega con éxito desde la Guayana Francesa

Explorará con más detalle que nunca las claves del origen del Universo

Los dos telescopios se situarán a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra

Rosa M. Tristán
V. del Castillo
Un viaje a los orígenes del Cosmos. Al momento en el que la luz de la gran explosión del 'Big Bang', hace unos 14.000 millones de años, comenzó a viajar por el espacio y las estrellas y galaxias comenzaron a formarse. Este es el ambicioso objetivo de los dos telescopios el 'Herschel' y el 'Planck' que la Agencia Espacial Europea (ESA) ha lanzado hoy con éxito (a las 15.12, hora peninsular española) a bordo de un cohete Ariane 5, desde la base en la Guayuna Francesa.

Veinticinco minutos más tarde, los satélites iniciaron su recorrido para alcanzar su punto orbital, situado a unos 1,5 millones de kilómetros sobre la Tierra, donde llegarán en unos 60 días.

"La ESA está en ruta para conocer los orígenes del Universo", afirmó minutos después del despegue el director general de la agencia, Jean-Jacques Dordain, convencido de haber dado "un gran paso para ampliar el conocimiento humano".

Para la ESA esta es, sin duda, la misión más importante del año y una de las más ambiciosas de toda su historia. No en vano, colocará en órbita una misión que ha costado 1.800 millones de euros y en la que están implicadas más de 300 personas de 15 países. La aportación española es de 98 millones.

Los dos telescopios, que estarán separados por miles de kilómetros, tienen dos trabajos muy distintos, aunque la finalidad sea la misma.

El 'Herschel', con un espejo de 3,5 metros de diámetro (el más grande colocado en el espacio), ha sido diseñado para captar señales del infrarrojo lejano y estudiar algunos de los objetos más fríos del Universo. "Estudiará detalles de los procesos iniciales de las estrellas y las galaxias. Será ver el Universo con ojos muy distintos de los de la Tierra, donde la atmósfera nos bloquea gran parte de esa radiación de infrarrojo", explica Pedro García Lario, de la ESA.

Para que esa captación sea posible, además de un espejo ligero de carburo de silicio (en total pesa sólo 320 kilos) lleva a bordo unos detectores enfriados hasta temperaturas de 271º C bajo cero (con 2.000 litros de helio) y tres sofisticados instrumentos. El frío es necesario, explican los expertos, porque a más baja temperatura más aumenta la sensibilidad del telescopio, aunque el problema es que dejará de funcionar cuando es helio se consuma, lo que ocurrirá en unos cuatro años.

Los instrumentos consisten en cámaras y espectrómetros para realizar las mediciones, en cuyo desarrollo han participado numerosas empresas e instituciones españolas. "Nos dará datos que nunca podrá proporcionar el 'Hubble', como la distribución de vapor de agua en las nubes que forman las estrellas y los planetas. Para ello lleva un detector heterodino, el HIFI, en el cuyo desarrollo han participado científicos españoles", explica José Cernicharo, del Centro de Astrobiología del CSIC. En octubre llegarán a la Tierra los primeros resultados.

Un mapa del Universo

El 'Planck' no es menos complejo ni ambicioso. Su misión es hacer un mapa de la luz fósil del Universo: detectar la radiación cósmica de microondas que se generó hace 14.000 millones de años, con el 'Big Bang', y de la que sabemos muy poco. También operará a temperaturas muy bajas (-253ºC) con sus dos instrumentos: el LFI y el LHFI.

Cada minuto, dará una vuelta sobre sí mismo, recogiendo datos que no podrán estar disponibles hasta 2012 para el público, y sólo un año antes para los científicos que lo han desarrollado. Rafael Rebolo, del Instituto Astrofísico de Canarias explica que "se trata de buscar el ADN del Universo, su genoma, las huellas de la materia que han quedado en la radiación y por ello se tardará tiempo en tener todo el mapa".

Para ello, el telescopio buscará en nueve frecuencias que van de 30 a 850 gigaherzios (GHz). "Si entendemos que ocurrió en los orígenes quizás encontremos nuevas leyes fundamentales", argumenta Rebolo que, desde Canarias, completará las observaciones del Planck con el radiotelescopio 'Quijote', que también comenzará a operar en verano, como el espacial.

Una vez en marcha, los datos de ambos telescopios serán recogidos por una antena en Australia y otra en Cebreros (Ávila). Desde Villafranca del Castillo (Madrid), donde está el Centro Europeo de Astronomía Espacial se archivarán y distribuirán los datos de las operaciones científicas.