Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

sábado, octubre 22, 2011

La cloud de internet es copia del alma del ser humano

Según la teoría del todo de Valdeandemagico, el diseño que estamos haciendo de la cloud de internet, sigue los mismos patrones que el alma que controla nuestro cuerpo humano, el cual sigue los mismos patrones que la cloud que controla el universo inteligente.

Cuando Valdeandemagico habla de teoría transdimensional, aunque parezca algo rocambolesco, metafísico y locura, en el fondo es algo muy sencillo. Transdimensional en la teoría de Valdeandemagico es que toda inteligencia sigue los mismos patrones de diseño, es decir si cogemos la dimensión inferior a la del hombre, sería la célula, y transdimensional significa que el patrón de diseño de las células, es el mismo que el patrón de diseño de los hombres, y el patrón de diseño nuestro es el mismo que el de la dimensión superior, que sería la de nuestro Universo Inteligente.

Así que el punto a tratar hoy es, que es lo que estamos creando, y a la vez como funciona nuestro cuerpo. Y el resumen es que estamos creando un sistema de comunicaciones basado en la nube, para que en el año 2020 puedan comunicarse entre sí 6.000 millones de personas, y cuando analizamos como está diseñado esta maquina molecular que es el hombre, vemos que es un diseño centrado en la nube, que permide comunicar a 60 billones de células entre si. Y ese mismo diseño es el que se usa para que el universo inteligente superior a nosotros pueda comunicar entre sí, más de 60 billones de astros, los cuales crean un ser superior, al cual la religión llama nuestro Dios.

Valdeandemagico empezó hace más de 6 años a estudiar los símbolos mágicos de Valdeande, y tras seguir pistas y pistas, llegó tres años más tarde a estar totalmente seguro de que existía vida fuera de la tierra, y que fuimos manipulados genéticamente y demás cosas que hemos ido exponiendo en este blog. Y siguiendo con dichas pistas, 3 años más tarde de creer en los extraterrestres, los datos son tan abrumadores que hemos dado un nuevo salto, y este nuevo salto es tener totalmente claro que lo que llamamos vida, simplemente son máquinas moleculares, y que para entenderlas perfectamente simplemente debemos de aplicar la tecnología de la información.

Cuando vemos todo esto en su conjunto, es cuando vemos  como quienes dicen como van a ser los avances tecnologícos en 10 años, o 50 años, se equivocan muy poco, y esto es así porque la tecnología de la información sigue una evolución logarítmica muy exacta, y cuando esta evolución la aplicamos al ser humano, o al universo inteligente, pues podemos llevar a saber exactamente como será el futuro.

Ahora nosotros estamos construyendo una nube donde va a estar almacenada absolutamente toda la información de los seres humanos, y a dicha nube tendremos acceso todos los humanos a través de un móvil. Parece imposible pensarlo, y nuestros abuelos si nos escucharan pensaríamos que estamos locos, bueno en realidad de momento la inmensa mayoría que nos leen, siguen pensando que estamos locos, pero lo cierto es que en 10 años estaremos conectados los 6.000 millones de humanos a través de un móvil, y la información está en la nube. Y los últimos avances en investigación de biología también están claros en determinas que todas las células tiene un mecanismo de comunicación con el resto de las células, y que en cada célula hay un equipo transmisor y receptor, cuyo diseño en el fondo es muy parecido al de un móvil.

Pues lo realmente impresionante es cuando empezamos a investigar el como funciona el cuerpo humano, y es entonces cuando a pesar de lo que dicen los científicos, la realidad es que la memoria en nuestro cuerpo, no se ha llegado a localizar, y esto es así porque toda la información se almacena en la nube, recordemos que las religiones nos dicen siempre que tenemos alma, y que por mucho que lo intentamos entender, nos resulta muy dificil, pues si ahora vemos que el alma de nuestro cuerpo, y la nube de internet es muy parecida, quizas algunos entendamos un poco más como los diseños de funcionamiento de las máquinas siguen los mismos patrones. Por supuesto que si le intento esplicar a mi bisabuelo como iba a funcionar el mundo estando toda la información en una nube, pues me miraría con ojos raros, y esos mismos ojos raros era con los que yo miraba cuando me intentaban explicar lo que era el alma.



Veamos la noticia de hoy:

Los amigos virtuales aumentan la materia gris


Bernardo Díaz


El número de amigos en Facebook importa, tanto que un grupo de expertos de la Universidad College London (UCL) lo ha relacionado con el tamaño de algunas regiones cerebrales, un hallazgo que podría ayudar a comprender mejor la evolución del cerebro, uno de los grandes desafíos de la Neurociencia.


Después de analizar imágenes por resonancia magnética de este órgano en 125 estudiantes usuarios de Facebook, "descubrimos una fuerte conexión entre el número de amigos y la cantidad de materia gris en ciertas partes del cerebro, como en la amígdala, una región asociada a la memoria", afirma Ryota Kanai, principal autor de la investigación. Este proceso de transformación, continúa, también afecta a otras áreas que están implicadas en las respuestas emocionales y la interacción social.

Este hallazgo, señalan los investigadores, "nos permitiría empezar a entender cómo nuestras interacciones con el mundo, concretamente a través de las redes sociales, influyen en la estructura cerebral de cada individuo". Hasta la fecha, no se han realizado estudios centrados en los amigos 'on line', pero lo que sí se ha demostrado es que "el cerebro tiene distintas zonas que se ocupan de diferentes funciones. Si, por ejemplo, te acostumbras a memorizar todos los días, el área implicada en esta tarea, lógicamente, se desarrolla más", argumenta Joaquín Ojeda, neurólogo del Hospital Universitario Infanta Sofía de Madrid. Lo mismo pasaría con la tesis de este artículo. Parece que usar las redes sociales podría incrementar el tamaño de las zonas cerebrales partícipes, es decir, las relacionadas con la emoción y la sociabilidad.

Según los autores, dicha asociación no se restringe sólo a internet. "Hemos observado que los más sociales en las redes también lo son en la vida real", lo que parece que repercute de la misma manera en la evolución cerebral. Como explica el neurólogo español, "las areas cerebrales que se relacionan con la capacidad de sentir placer o disgusto, son las mismas que se activan cuando una persona presenta empatía por alguién, es decir, capacidad de percibir lo que siente el otro. Estas areas son las mismas que este estudio parecer demostrar que están más desarrolladas en las personas con más amigos en la red".

Tanto con amigos 'on line' como con los 'reales', asegura el estudio, publicado en 'Proceedings of the Royal Society B Biological Sciences', los participantes desarrollan otras zonas cerebrales como los surcos temporales y la corteza entorrinal (ubicada en la parte superior y anterior del lóbulo temporal de la corteza del cerebro). Y con los reales, apunta el doctor Ojeda, "probablemente se activan otras muchas áreas cerebrales, ya que la relación es más profunda".

La influencia de internet

"Teniendo en cuenta que Facebook ya tiene más de 800 millones de usuarios en el mundo era conveniente realizar un primer acercamiento al impacto que tiene sobre nosotros", justifican los autores. En un comentario adjunto, John Williams, jefe de Neurociencia y la Salud mental de Welcome Trust en la Universidad de Cambridge (Reino Unido), señala que "este nuevo estudio ilustra cómo las investigaciones bien diseñadas pueden ayudarnos a entender si realmente nuestro cerebro se desarrolla a medida que se adapta a los desafíos planteados".
Sin embargo, a pesar de ser un buen paso en la investigación cerebral, la pregunta sobre si internet cambia nuestros cerebros aún no es definitiva. Tal y como reconocen y subrayan los propios autores del análisis, "no se trata de una relación directa causa-efecto, simplemente es una correlación" encontrada que requiere más estudio. De momento, con los datos disponibles, no es posible concluir a ciencia cierta que "a más amigos en Facebook, mayores son algunas regiones cerebrales".


Internet y el cerebro humano


¿Está internet alterando nuestro cerebro? Ésta es la pregunta que se hace el escritor norteamericano Nicholas Carr en un libro titulado 'The Shallows', en el que analiza cómo el cambio de hábitos de la sociedad digital no sólo está matando la capacidad de reflexión, contemplación y paciencia del ser humano, sino que está alterando profundamente su estructura cerebral.


Un artículo publicado hace unos días en el rotativo británico 'The Guardian' ha analizado el título de 250 páginas de este autor, quien en 2008 ya había publicado en prensa un artículo titulado '¿Está Google haciendonos más estúpidos?'

A juzgar por el análisis realizado en su libro, su respuesta parece ser afirmativa. Para Carr, la "cacofonía de estimulos" proveniente de la Red ha hecho aumentar "la lectura insustancial, el pensamiento rápido y distraído y el aprendizaje superficial", en contraste con la era del libro en la que las personas eran animadas a ser contemplativas e imaginativas.

Este cambio acaecido desde hace pocos años ha llevado nuestros cerebros a 'recablear' sus circuitos. Una tesis secundada por un trío de psiquiatras de la Universidad de Los Ángeles (UCLA) que escanearon los cerebros de nativos digitales y nuevos usuarios de Internet para comprar su actividad cerebral.



-Mensajes de texto, principal amenaza

Este experimiento encabezado por el doctor Gary Small, autor del libro 'iCerebro: sobreviviendo a la alteración tecnológica de la mente moderna', apuntó una diferencia entre los dos grupos. En el córtex prefrontal dorsolateral del cerebro, un área encargada de gestionar la memoria de corto plazo y la toma de decisiones, los novatos apenas mostraron actividad alguna, frente a los altos niveles de actividad registrada en los usuarios online más activos.

Aunque el descubrimiento más sorprendente no llegó hasta una semana después, cuando comprobaron que, tras cinco horas de navegación en la Red, el cerebro de los 'novatos digitales' mostraba el mismo circuito neuronal que el de los internautas más avanzados. Este experimiento demostró la rápida maleabilidad y sensibilidad del cerebro ante los avances tecnológicos realizados por el hombre.

Volviendo al libro escrito por Nicholas Carr, 'The Guardian' recoge que este autor considera a la mensajería instantánea y a los mensajes de texto pricipales amenazas de la creatividad humana, mientras que apunta que la multitarea "no es una forma eficiente de hacer las cosas", ya que se realizan "más errores" por la tendencia de hacer las cosas a mayor velocidad y sin demasiada atención. Por estas razones, el autor estadounidense recomienda combatir los efectos "malignos' de la tecnología en el cerebro "tratando de equilibrar el tiempo offline y el online".

La tesis de Carr sobre los efectos negativos de internet en el cerebro tiene un firme oponente en el profesor
de la Universidad de Londres Andrew Burn quien, en el mismo artículo, replica que el 'recableo' de los circuitos neuronales "ocurre cada vez que alguien aprende algo", por lo que es imposible determinar qué senderos neuronales son buenos y cuáles son malos". Por ello, y de momento, la influencia de las nuevas tecnologías en la estructura del cerebro humano es algo que sólo el tiempo podrá determinar.

La información


La información podría ser uno de los constituyentes básicos de la materia

Un nuevo libro escrito por científicos, filósofos y teólogos, sugiere que la información se encontraría en las células, las partículas subatómicas o el ADN

Se cree que la masa y la energía son los constituyentes básicos de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años, el papel de la "información" como constituyente del mundo ha ido cobrando un interés cada vez mayor para la física. En un libro reciente de artículos escritos por científicos, filósofos y teólogos, y recopilados por Paul Davies y Niels Henrik Gregersen, se analiza la posibilidad de que la información sea un elemento constitutivo de la realidad material. Esta cuestión surge a raíz de los hallazgos del siglo XX en física y biología, que sugieren que la información se encontraría en lugares tan dispares como las células, las partículas subatómicas o el ADN. Por Yaiza Martínez.


La información podría ser uno de los constituyentes básicos de la materia

Se cree que la masa y la energía son los constituyentes básicos de la naturaleza. Sin embargo, en los últimos años, el papel de la "información" como constituyente del mundo ha ido cobrando un interés cada vez mayor para la física.

En un intento de analizar la función de la información en la naturaleza, el famoso físico y escritor británico Paul Davies, en colaboración con el profesor de teología sistemática de la Universidad de Copenhague, Niels Henrik Gregersen, ha publicado recientemente un libro en el que se recopilan artículos sobre el tema, escritos por científicos de diversas disciplinas, así como por teólogos y filósofos.

Fin del Mito de la Materia

En la introducción a la obra, titulada "Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics" (La información y la naturaleza de la realidad: de la física a la metafísica), se explica que las nociones heredadas sobre el mundo material no pueden explicar los hallazgos realizados, a lo largo del siglo XX, por la física y la biología.

La idea, mantenida durante siglos, de que la materia está formada por partículas sólidas, con masa, impenetrables y móviles, así como las leyes que suponían que se podía predecir cualquier hecho (materialismo clásico y determinismo), se han visto sacudidas por las realidades mostradas por discplinas como la termodinámica y la física cuántica o por el estudio de las estructuras disipativas o del caos, entre otros.

¿Qué ha pasado, entonces, con la noción tradicional acerca de la materia y del mundo material? ¿Dónde queda ahora lo que los científicos denominan el "Mito de la Materia"?

Para tratar de responder a estas preguntas, Davies se cuestiona en el presente libro qué sucedería si comenzáramos a no asumir que las relaciones matemáticas de las llamadas "leyes de la naturaleza" son el nivel descriptivo más básico de la realidad material, y qué pasaría si pasáramos a darle a la "información" el valor de fundamento, a partir del cual la realidad física se construye.

El físico propone el siguiente esquema de explicación de la realidad material: información → leyes de la física → materia, que sería inverso al tradicional modo de explicación del mundo. Davies realiza, por tanto, un análisis de la posibilidad de que la información sea en sí misma una entidad que subyace a las cosas materiales.

El efecto de la conciencia en la realidad cuántica

Este planteamiento de Davies encuentra respaldo en una de las interpretaciones derivadas del estudio de la física cuántica. Aunque el hecho de que el cerebro sea capaz de generar nuestra conciencia aún es un misterio científico por resolver, existe una escuela de pensamiento bien establecida que sostiene que dicha conciencia podría tener alguna relación con la mecánica cuántica.

Según se explica en el presente libro, ciertamente, el papel del observador en la mecánica cuántica resulta muy distinto al papel del observador en la mecánica clásica: tal y como explicamos anteriormente en Tendencias21, a principios del siglo XX, los físicos descubrieron que, aunque en nuestra vida cotidiana las cosas parecen existir sin que pongamos nada de nuestra parte, es decir, independientemente del observador, en el nivel cuántico de la materia no ocurre lo mismo, ya que las observaciones científicas condicionan lo que se está observando.

A raíz de esta constatación y dado que, según se cree, la mecánica cuántica realmente proporciona la descripción más fundamental de la naturaleza, en algún nivel dicha mecánica debería incoporar cierta cantidad de conciencia y otras propiedades mentales clave (como la emergencia de la semántica o la impronta del libre albedrío), sugieren los científicos.


El especialista en física de partículas de la Universidad de California en Berkeley, Henry Stapp, que lleva muchos años tratando de entender el papel de la mente y de su observador en el contexto cuántico, afirma en "Information and the Nature of Reality" que, por tanto, la conciencia debe ser tomada seriamente y no como un mero epifenómeno o fenómeno secundario de la materia, y que debería situarse dentro de la descripción cuántica de la naturaleza. Según Stapp, la mente y la información que ésta procesa son partes integrales del mundo.
Capacidad de sentido en la biología

Más allá de la física cuántica, la biología ha resultado esencial para nuestra comprensión del papel de la información en la naturaleza, escriben los autores del libro.

En el capítulo siete de éste, en un artículo escrito por el genetista e investigador de biología evolutiva, John Maynard Smith, se argumenta que las ciencias biológicas deberían ser vistas como información en la naturaleza, dado que la propia estructura secuencial del ADN está causalmente relacionada, de manera sistemática, con la producción de proteínas.

En general, en el siglo XIX, los organismos vivos eran vistos como una suerte de materia mágica imbuida de fuerza vital. Hoy día, incluso la célula es tratada como un superordenador, un procesador de información y un sitema de replicación de una fidelidad extraordinaria, señalan los científicos.

En los capítulos ocho y nueve del libro, el antropólogo y biólogo Terrence Deacon y el profesor de filosofía natural de la Universidad Friedrich de Alemania, Bernd-Olaf Küppers, por su parte, añaden dos perspectivas naturalistas más sobre los niveles cruciales de información que emergen de la termodinámica y de los procesos evolutivos: ambos investigadores argumentan que la información biológica no es sólo instructiva sino también "significativa", y que tiene capacidad de referencia y sentido en cada contexto de la naturaleza.

Teoría incompleta pero importante

En la introducción a "Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics" se reconoce que la teoría de la información es aún incompleta. Esta carencia se ejemplifica claramente a lo largo del libro, en los diferentes sentidos que le dan sus autores al término "información".

Pero los científicos insisten en la importancia de tener en consideración la información: a nivel humano es fundamental, pero también a nivel cuántico, en el que, por ejemplo, una función de onda no deja de ser una "encapsulación de *todo lo que es conocido* sobre el sistema cuántico". Cuando se realiza una observación y ese conocimiento encapsulado cambia, también lo hace la función de onda y, con ello, se produce una evolución cuántica del sistema.

Además, las estructuras informativas juegan un papel causal innegable en la materia, por ejemplo en el fenómeno físico de la resonancia o en los sistemas biológicos, en forma de secuencias de ADN. ¿Qué es un gen, si no un "conjunto de instrucciones codificadas" por un sistema molecular cuyo fin es llevar a cabo una tarea?, escriben los autores del libro.

En sus capítulos finales, "Information and the Nature of Reality: From Physics to Metaphysics" se adentra en las posibles consecuencias teológicas y filosóficas de que la información sea un elemento constituyente de la realidad material: ¿sería Dios una fuente de información para un mundo que se auto-despliega?, se pregunta el teólogo y filósofo británico Keith Ward.

¿Nueva metáfora?

Cabría preguntarse si no será este modelo explicativo del mundo más que una metáfora derivada de la tecnología que manejamos en la actualidad, especialmente la de la computación cuántica ("naturaleza computacional").

Ya sucedió antes: en la antigüa Grecia la expansión del uso de instrumentos musicales favoreció la idea del mundo como manifestación de relaciones geométricas y de armonía musical; en el siglo XVII, los mecanismos de relojería sirvieron para describir un universo determinista; y en el siglo XIX, la máquina de vapor consiguió que se creyera que el universo era un gigantesco motor de calor generador de entropía. ¿Hacia dónde nos llevaría esta nueva metáfora?

2 comentarios:

El pez y la pluma dijo...

Qué curioso... el 23 de septiembre yo escribí en una entrada del blog: Estamos replicando lo que ya existe

“The cloud” uno de los últimos avances tecnológicos de almacenamiento de datos, no es una casualidad. Ese lugar es una expresión de su igual.
La nube existe y siempre ha existido. Esa nube, es la gran base de datos universal, es el vacío donde se encuentra la memoria de todo lo creado, es la memoria del pasado, presente y futuro, es nuestra memoria (...)

http://www.elpezylapluma.com/2011/09/somos-muchisimos-mas-que-un-cuerpo.html

Impresionante lo que está pasando.
Un abrazo.

valdeandemagico dijo...

Pues la verdad es que no había leído tu post, aunque al hacerlo ahora, efectivamente la idea es la misma. Hemos llegado a lo mismo, partiendo desde visiones totalmente diferentes. Me consuela saber que no soy el único loco que pienso así.
La visión mía es que simplemente somos tecnología de la información, luego evolucionamos según una formula logarítmica que no falla nunca, y es que cada año se duplica dicha tecnología. Yo empecé a trabajar hace 30 años y al paco salieron los 50 bps, al año siguiente 100 bps, al siguiente año 200 bps, al siguiente 500, luego 100 bps, hoy vamos por los 50 Mps del FTTH, y eso no ha fallado, ni falla nunca, a partir de ahí asumiendo que el cuerpo humano es exactamente eso, sigue exactamente esa misma evolución