Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

sábado, noviembre 19, 2011

El FTTH y el arbol de la vida

Según la teoría del todo de Valdeandemagico, ya sabemos que la información está en la nube, en la icloud, pero cada neurona es exacta a una central de comunicaciones, cada nervio es exacto a un cable de comunicaciones de los que van por las canalizaciones de nuestras calles...Las células son capaces de ver con hologramas, y luego necesitan estos complejos sistemas de comunicación para mandarse toda la información.

Tanto el Mesopotámia como en América trabajon en el último diseño humano
Cable de fibra optica que va por nuestras calles

 Hoy toca hablar del gran proyecto que recorre las canalizaciones de nuestras calles, es el de  tirar fibra óptica por todos los sítios,  lo llaman FTTH, y ésto justo la construcción de los grandes centros donde se almacenará la nube de información, es lo más importante del 2012. Y nos referimos a ello, ya que según la teoría del todo de Valdeandemagico, símplemente seguimos evolucionando y copiando al pie de la letra el funcionamiento de nuestro cuerpo humano, es decir fuimos artificialmente diseñados, y encima copiamos dicho diseño hasta que seamos capaces de mejorarlo y apartar esa información a la nube, o Universo Inteligente superior al nuestro.


Cable de comunicaciones que va por nuestro cuerpo

Ponemos las fotos de un cable de fibra óptica de las que se están tirando por todas las canalizaciones de nuestras ciudades, y luego ponemos el diseño de un nervio humano, y parece evidente que son exactamente iguales.  Hasta nos sorprende ver como en el cable del nervio, en el centro van los vasos sanguíneos para alimentar en remoto, y en los cables de fibra óptica de largas distancias, como los que van por cable submarino, en médio se ponen los dos hilos de alimentación para que funcionen los regeneradores intermedios.

 Al igual que nosotros somos capaces de ver la televión a distancia, o en la actualidad mandarnos una foto a distancia utilizando ese sistema de comunicaciones, pues el de nuestro cuerpo humano, según la teoría del todo de Valdeandemagico va más hallá, ya que es capaz de mandarse una célula a otra hologramas perfectos.

 Hace unos años cuando empezamos con el blog, aún recordamos cuando leíamos casos donde habían conseguido que personas ciegas vieran con las células de los pies, y eso nos parecía una magufada más, sin embargo poco a poco vamos entendiendo que el sistema de comunicaciones de nuestro cuerpo, es tan complejo, que efectivamente pensamos que podríamos llegar a detectar nuestro entorno desde células del pie. 

A pesar de todo hay que entender que simplemente hablamos de los sistemas de comunicaciones, es decir es como cuando leemos una carta y nos fijamos en la tinta y en el papel, para intentar entender lo que dice, o cuando escuchamos una orquesta, e intentamos disfrutar de la obra, fijandonos en las cuerdas de los instrumentos, y ahí es cuando entendemos que las fibras ópticas son los instrumentos, al igual que lo es la tinta de la hoja, pero que la información está en la nube, es decir si queremos disfrutar  de la orquesta, o de la poesía, debemos de escuchar o leer esa nube que hay a su alrededor.



El chip que imita el cerebro humano

Investigadores del MIT consiguen crear un circuito analógico que simula la forma en la que las neuronas vivas aprenden y memorizan


El chip que imita el 
cerebro humano
Guy Rachmuth
El chip fabricado por el MIT que imita el cerebro humano
Los científicos siguen intentando reproducir el funcionamiento del cerebro humano mediante chips de silicio. Se trata de una tarea extremadamente compleja, ya que nuestro cerebro es el fruto de millones de años de evolución, un largo camino en el que se descartaron millones de diseños erróneos. Pero parece que están cerca de lograrlo, o al menos eso es lo que creen los especialistas del prestigioso Massachusetts Institute of Technology (MIT) que han creado un circuito integrado capaz de simular la forma en que neuronas vivas pueden adaptarse en respuesta a nueva información, una característica conocida como plasticidad.
Parece que “plasticidad” es el término adecuado para describir una característica esencial de nuestro cerebro, aquella que nos permite aprender, cambiar y adaptarnos a nuevas e inesperadas situaciones. Los científicos han buscado durante décadas la forma de conseguir imitar el comportamiento del cerebro humano -generalmente utilizando chips de silicio- aunque siempre se han encontrado con el escollo de que sus diseños son incapaces de emular correctamente tan complejo órgano. Pero según parece, un grupo de especialistas del MIT puede haber encontrado la solución al problema o, al menos, haber dado un paso muy importante en la dirección correcta.
La informática actual, que ha visto duplicar su poder cada 18 meses a lo largo de las últimas décadas, basa su funcionamiento en el proceso de datos digitales. En el interior de un chip de ordenador, todo lo que hay son representaciones de “ceros” y “unos”, algo que los investigadores del MIT consideran inadecuado para imitar el funcionamiento de un cerebro biológico. El cerebro no funciona mediante impulsos de “encendido” y “apagado”, sino que posee toda una gradación de intensidad en sus señales que proporcionan una enorme gama de estados intermedios.
El resultado del trabajo de este equipo ha sido un chip analógico que, según puede leerse en el articulo que han publicado en la última edición de la Proceedings of the National Academy of Sciences, es capaz de emular completamente el comportamiento de una neurona mediante el control del flujo de electricidad que circula a través de los transistores, reproduciendo los canales iónicos existentes en las células cerebrales. Irónicamente, muchos de los ordenadores creados en los albores de la industria informática eran analógicos, es decir, más parecidos a un cerebro vivo que los actuales microprocesadores digitales.

Como lo haría una neurona

Para comprender los alcances del logro conseguido por el MIT es necesario entender los principios básicos del funcionamiento de una neurona. El equipo a cargo del investigador principal Chi-Sang Poon lo resume así:
«Hay aproximadamente 100 mil millones de neuronas en el cerebro, cada una de ellas compartiendo sinapsis con muchas otras. Una sinapsis es un espacio entre dos neuronas denominadas neurona presináptica y neurona postsináptica. La neurona presináptica libera neurotransmisores que alcanzan los receptores ubicados en la membrana de la neurona postsináptica, actividad que depende de los llamados canales iónicos. Estos canales controlan el flujo de átomos cargados, tales como sodio, potasio y calcio. Estos canales son clave para que tengan lugar dos procesos conocidos como potenciación a largo plazo (LTP, por long-term potentiation) y depresión a largo plazo (LTD, por long-term depression), que fortalecen y debilitan las sinapsis, respectivamente».
Con este avance los investigadores pueden imitar correctamente el comportamiento de una neurona, gracias al control del flujo de electricidad que circula a través de los transistores emulando los los canales iónicos de las células. Todos los chips anteriores, al ser digitales, eran incapaces de reproducir esta faceta de las conexiones entre neuronas. En el MIT creen que con unos 400 transistores se puede construir un chip capaz de reproducir fielmente la conexión de una sinapsis. Hacen falta millones de ellos para simular un cerebro, pero las técnicas de fabricación de circuitos integrados son capaces de producir chips con decenas de miles de millones de transistores, por lo que probablemente pronto veamos algún prototipo basado en esta tecnología.

Crean un «cerebro artificial» a partir de ADN humano

El prototipo, una red compuesta por el equivalente a cuatro neuronas, fue capaz de formar recuerdos y tomar decisiones


Desde hace décadas que los científicos buscan crear una Inteligencia Artificial (IA) comparable a la humana. En general, la mayor parte de los intentos provienen del ámbito de la informática, implementando algoritmos y ordenadores que puedan reproducir en mayor o menor medida el comportamiento del cerebro humano. Pero un grupo de expertos del Instituto de Tecnología de California ha encarado del problema mediante la bioquímica, utilizando como “ladrillo básico” para su cerebro artificial moléculas de ADN. El prototipo, una red compuesta por el equivalente a cuatro neuronas, fue capaz de reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar diferentes acciones. Te contamos los detalles de este increíble experimento.
Científicos del Instituto de Tecnología de California (Caltech) pusieron a punto un “cerebro artificial” capaz de recuperar recuerdos a partir de patrones parciales, de una manera similar a como lo hace el cerebro humano. Si bien se han hecho -y se siguen haciendo- experimentos similares casi todos los meses, lo que convierte el trabajo de los expertos del Caltech en algo especial es que su Inteligencia Artificial (IA) no es un programa corriendo en un superordenador. En efecto, se trata de una red neuronal pequeña (compuesta por el equivalente de cuatro neuronas) connstruida a partir de moléculas de ADN. El nuevo “cerebro” se encuentra dentro de un tubo de ensayo, y se comunica con el mundo mediante señales químicas y marcadores fluorescentes
Para construir la red neuronal bioquímica, los científicos se basaron en un modelo de neurona sencillo denominado “función de umbral lineal”. Básicamente, el modelo predice que cuando la neurona recibe determinadas señales químicas en sus entradas, espera a que traspasen un umbral para “activarse” y producir determinadas señales en sus salidas. Los expertos de Caltech son especialistas en ciencias computacionales y bioingeniería, y para probar las habilidades de su IA la sometieron a un “juego de adivinación”. Los sorprendentes resultados obtenidos con tan solo cuatro neuronas permite suponer que si se elevase su número lo suficiente, podría ser tan “inteligente” como nosotros.
La pequeña red neuronal fue capaz de “recuperar recuerdos” a partir de patrones incompletos, de la misma forma que lo hace nuestro cerebro. Lulu Qian, investigadora del Caltech y principal autora del artículo que su equipo publicó en la revista Nature, dice que “este cerebro es increíble, capaz de reconocer patrones de sucesos, formar recuerdos, tomar decisiones y realizar acciones diferentes”. Al comienzo de su trabajo, los investigadores se preguntaron si un grupo de moléculas en interacción podría llegar a exhibir un comportamiento “ordenado e inteligente”, similar al de un cerebro. Según Qian, y luego de haber culminado el experimento, la respuesta es un rotundo “sí”. Cada una de las “neuronas” era un grupo de 112 hebras distintas de ADN, y la “red” estaba contenida en un tubo de ensayo.

¿Reconoces a Ramón y Cajal?

Para probar sus habilidades se la sometió a un juego que consistía en identificar a un científico determinado. Las respuestas posibles eran “Rosalind Franklin”, “Claude Shannon”, “Santiago Ramón y Cajal” y “Alan Turing”, y el cerebro recibía datos del tipo “Nació en el Siglo XX” o “Era británico”. Una vez que se introdujeron los datos necesarios en la red, el equipo de científicos elegía un nombre al azar, y proporcionaba a la IA un conjunto incompleto de datos sobre él. Sorprendentemente, a partir de los datos proporcionados, la red neuronal artificial fue capaz de “adivinar” en cuál de los cuatro científicos habían pensado los investigadores utilizando 27 formas distintas de respuesta a las cuestiones. No falló siquiera una vez.
Las “preguntas” se introducían en el tubo mediante hebras de ADN y la red proporcionaba sus respuestas a través de señales fluorescentes. Seguimos estando lejos de conseguir una Inteligencia Artificial capaz de competir con la inteligencia natural, pero experimentos como este nos permiten especular con que dentro de no mucho tiempo lograremos una “entidad artificial” capaz de razonar lo suficientemente bien como para ser útil.

Un chip como segundo cerebro

La empresa Evernote pretende desarrollar un chip que, insertado en el cerebro, ayude a almacenar y gestionar los recuerdos


Evernote es, en su forma más simple, una aplicación para tomar notas. El principal uso que la mayoría de sus usuarios hacen de ella es el de crear listas online. Sin embargo, la visión del CEO de la compañía, Phil Libin es la de convertir Evernote en una aplicación de captura de memoria, y su futuro depende de si sus estrategas logran o no convencer a la gente de utilizarla de esta forma.
Un chip como segundo cerebro
Archivo 
Evernote se puede convertir en una aplicación de captura de memoria
La compañía quisiera convertirse en el segundo cerebro de los usuarios al lograr que, por ejemplo, utilicen Evernote para guardar las fotos de los restaurantes que visitan y así nunca perder esos recuerdos, o para utilizarla como organizador de tareas.
En realidad el futuro de Evernote depende de que los usuarios se acostumbren a utilizarlo masivamente como solución para ordenar y gestionar toda la información a la que nos enfrentamos. En palabras del propio Libin, Evernote debe de estar presente en “cada cosa que toquemos”.
Entre la variedad de planes que Libin quiere desarrollar durante los siguientes 20 años para lograrlo, nos llama la atención especialmente el de desarrollar un chip que se inserte directamente en el cerebro de los usuarios para, literalmente, tener un segundo cerebro.

Posibles aplicaciones

Hoy en día es difícil imaginar que los usuarios aceptamos que nos implanten un chip en el cerebro. A pesar de lo abierta que es la sociedad actual para adaptarse a las nuevas tecnologías, hay ciertas cosas que simple y llanamente no nos gustan. Sin embargo Libin opina que dentro de un tiempo la gente estará dispuesta a hacerlo:
“La idea es que en un plazo largo, estamos hablando del futuro tipo ciencia ficción dentro de 20 años, no le importará a nadie. La gente simplemente tendrá un chip en la cabeza o algo así. Simplemente piensas en él y ahí está tu cerebro externo”.

El cerebro humano, simulado con un superordenador en 2023

El proyecto puede ayudar a encontrar tratamientos contra enfermedades como el alzheimer o el parkinson



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HBP
El cerebro contiene 100.000 millones de neuronas
Un grupo internacional de investigadores, entre ellos algunos españoles, ha puesto sobre el tapete un proyecto colosal. Henry Markram, coordinador de la iniciativa y una eminencia en el campo de la Neurología, asegura que puede asemejarse en importancia «a la llegada del hombre a la Luna o al gran colisionador de hadrones del CERN». Se trata del Proyecto Cerebro Humano (HBP, por sus siglas en inglés), presentado hoy en Madrid, que pretende simular de forma realista el funcionamiento de nuestra materia gris en un supercomputador, para conocer cómo se relacionan nuestras neuronas y poder probar tratamientos contra enfermedades como el alzheimer, el parkinson, la depresión e incluso crear nuevas prótesis para personas discapacitadas. Está impulsado por trece universidades e instituciones de nueve países de la UE y asociados, entre ellos investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y del Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
En esta gigantesca herramienta, cualquier científico podría probar nuevos fármacos y tratamientos sin necesidad de experimentar con animales ni realizar larguísimos ensayos clínicos con humanos, y además hacerlo una y otra vez, sin importar los errores, sin riesgos y mucho más rápido. Los científicos creen que este extraordinario instrumento podría estar listo en 2023 -aunque cinco años antes llegará el primer prototipo de la mano de IBM-, pero para hacerse realidad deberá cruzar una barrera inevitable: el sí de la Comisión Europea para su financiación. Si es aprobado, resolución que se sabrá en 2012, recibirá nada menos que 100 millones de euros al año durante una década para su desarrollo.

Una revolución

«Supondrá una nueva tecnología para el siglo XXI y una verdadera revolución», asegura Markram, investigador de la École Polytechnique Fédérale de Lausanne en Suiza. «El cerebro se estudia desde hace más de 200 años y el número de artículos científicos sobre el mismo es de 10 millones; en diez años habrá 100 millones. Sin embargo, aún no tenemos una visión general de cómo es ese órgano», explica. El científico cree que ahora es el momento de realizar ese trabajo, para lo que pretenden crear ocho nuevas infraestructuras tecnológicas de primerísimo nivel. La primera, que realizará las simulaciones, se ubicará en Suiza y será «parecida al centro de control de misiones de la NASA». La dedicada a la neuroinformática irá a parar a Estocolmo y también participará el Centro de Supercomputación de Barcelona. No solo nacerá una descomunal infraestructura, sino también un nuevo hardware inspirado en el funcionamiento del cerebro. La idea es recrear los 100.000 millones de neuronas de la mollera con procesadores.
La principal aportación del proyecto será la búsqueda de tratamientos contra las enfermedades del cerebro, patologías que «un tercio de la población sufrirá en su vida» -especialmente en un mundo cada vez más envejecido-, y cuya investigación han reducido las farmacéuticas, según Markram, por su altísimo coste y complejidad. Verificar la bondad de un medicamento puede llevar unos quince años y supone el sacrificio de animales y pruebas en humanos. El supercomputador, sin embargo, realizará simulaciones de estos males «mucho más rápido que con un organismo vivo y tendrá en cuenta una cantidad ingente de datos. Podrá probar no solo una droga, sino millares de ellas», lo que facilitará la llegada de nuevas curas. También impulsará lo que se conoce como robótica neuroinspirada, robots que funcionen como lo hace el cerebro humano y sean conscientes de sí mismos, algo que puede abrir el debate sobre qué es realmente la humanidad