Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

martes, noviembre 15, 2011

Entre todos estamos empezando a diseñar máquinas moleculares complejas

Para Valdeandemagico el gran salto que está dando la humanidad es él como estamos empezando a diseñar máquinas moleculares que serán exactas a nosotros. Estamos viviendo una etapa de iniciación, pero es curioso ver como automáticamente nos humanos nos vamos organizando, y se crean muchos nichos independientes, que van creando y diseñando una pequeña parte, pero que a la vez están todos estos niños comunicados, de tal forma que al final todos tienen la información de todos, y así es posible ensamblar todo lo investigado.

 Hablamos de como estabamos creando impresoras de organos, que acabarían siendo impresoras 3D de seres vivos, luego hablamos de como ibamos avanzando en los sensores biomiméticos, y hoy toca poner la noticia de como empezamos a controlar en remoto el movimiento de las moléculas.

 

La frase del día para Valdeandemagico es: «Basta con mirar a nuestro alrededor para ver que en todos los sistemas biológicos existen un gran número de máquinas moleculares o de motores formados a partir de proteínas que realizan funciones muy específicas"

 

Un coche del tamaño de una molécula.

Creado por científicos holandeses, este hito de la nanotecnología puede desplazarse varias milmillonésimas de metro cuando recibe un haz de pulsos eléctricos

Si bien se trata de un coche que jamás podrá llevar un pasajero, el trabajo de un grupo de científicos holandeses constituye un verdadero hito en los anales de la nanotecnología. El pequeño coche está conformado por un puñado de átomos, con cuatro extensiones a modo de ruedas, que puede avanzar algunas milmillonésimas de metro cada vez que recibe un tren de pulsos eléctricos. Es posible que no tenga una aplicación práctica inmediata, pero constituye una prueba irrefutable de lo que puede hacer la nanotecnología en la actualidad.
La industria automotriz está migrando -muy lentamente- hacia los coches híbridos o eléctricos. Cada semana vemos algún avance que nos acerca un pasito más al día en que todos los coches pertenezcan a esa categoría, aunque queda todavía mucho camino por recorrer. Un grupo de científicos holandeses, pertenecientes a la University of Twente, han querido utilizar las posibilidades que brinda la nanotecnología para crear un pequeño (¡pequeñísimo!) coche a partir de un puñado de átomos, capaz de desplazarse por una improvisada carretera de metal gracias a breves impulsos eléctricos.
El trabajo, si bien constituye una curiosidad científica, no tiene por ahora una aplicación práctica o comercial. Sólo demuestra cuáles son las posibilidades que brinda la nanotecnología actual. El coche en cuestión es una molécula, diseñada a medida con cuatro "extensiones" que hacen las veces de "neumáticos", y que solo puede funcionar a temperaturas extremadamente bajas, muy cerca del cero absoluto. La energía necesaria para que el coche se desplace es aportada por un microscopio de efecto túnel, un dispositivo que a través de una punta muy fina de metal genera una corriente de polarización que mueve electrones de un lado a otro mediante el efecto túnel. Cuando reciben esta corriente, las zonas de la molécula que actúan como ruedas se deforman y la impulsan hacia adelante.

Milmillonésima de metro

Para avanzar necesita recibir un tren de impulsos electricos, y durante los experimentos se demostró que puede desplazarse hasta seis milmillonésimas de un metro cada vez que recibe 10 impulsos eléctricos. Tibor Kudernac, responsable de la investigación, consciente de que su trabajo es poco más que una curiosidad, ha dicho lo siguiente:
«Basta con mirar a nuestro alrededor para ver que en todos los sistemas biológicos existen un gran número de máquinas moleculares o de motores formados a partir de proteínas que realizan funciones muy específicas. Por ejemplo, la contracción de nuestros músculos existe gracias a motores basados en proteínas. Este vehículo eléctrico es solamente la demostración simple de que podemos lograr hacer algo similar y, por tanto, constituye un ejemplo capaz de motivar a otros científicos a realizar una aplicación práctica».
Es difícil imaginar cuál podría ser la aplicación concreta de este principio que logre convertir en millonario a algún inventor, pero estamos seguros de que dentro de no mucho tiempo veremos en las tiendas dispositivos que funcionan gracias al trabajo del equipo dirigido por Kudernac