Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

miércoles, noviembre 30, 2011

La velocidad del neutrino depende de la epigenética

Según la teoría del todo de Valdeandemagico, para estudiar el fotón, o la velocidad del neutrino, no hay que usar la mecánica cuantica, y la teoría de la relatividad de Einstein, sino que hay que usar la herencia y la epigenética.
Lo importante no es la velocidad de ese neutrino, sino la información que lleva, y esa información nos indica por todos los sitios por donde ha pasado y ha absorbido su información.


 

En plan muy simple, podríamos definir la epigenética como la ciencia que nos dice que el ambiente modifica los genes, luego para estudiar algo biológico es muy importante utilizar la epigenética, es decir el ambiente. Pues la teoría del todo de Valdeandemagico  lo que dice es que precisamente estudian doel fotón de esta forma, es como obtendríamos información relevante de su evolución. Es decir si queremos saber con exactitud el comportamiento del neutrino, debemos de analizar su herencia y la influencia del entorno por el que ha pasado.

El cambio de modelo que propone la teoría del todo de Valdeandemagico es que todas las partículas que nos llegan del espacio, y por supuesto los fotones, los neutrinos y demás, son diferentes unas a otras, es decir al igual que todos los planetas son diferentes, que todos los seres humanos somos diferentes, pues también absolutamente todas las partículas que circulan y sobre todo giran por el espacio, son diferentes. Y una vez que sabemos que todos los neutrinos son diferentes, para hacer un estudio exacto de uno de ellos, tendríamos que analizar la velocidad de giro de la trituradora, el volumen, lo expulsado, velocidad de propagación ... y así muchisimos parámetros mas, pero lo importante es que al final llegaríamos a la conclusión de que cada neutrino tiene un ADN que depende de su origen, y de su entorno, es decir al igual que usamos la epigenética para estudiar el ser humano, también habría que utilizarla en el estudio de las partículas. Y al igual que estudiamos nuestra herencia, pues si hacemos lo mismo con las partículas, también obtendríamos información exacta de quieres serían sus padres, es decir de que otra trituradora fue expulsada dicha partícula.

Lógicamente la ciencia oficial aún se está peleando de si el neutrino va más rápido que la luz o no, pero el nuevo paradigma que supone la teoría del todo de Valdeandemagico es que no solo el neutrino puede ir más rápido que la velocidad de la luz, sino que cada neutrino es diferente a los otros.

Por supuesto ya en el lateral del blog hemos puesto la estructura del neutrino, la del fotón, y la de la trituradora de Valdeandemagico, es decir la estructura básica es la misma, pues sus parámetros son variables y dependientes de la herencia y del entorno.


Epigenética.
Hasta hace apenas unos años, la creencia más extendida atribuía el cáncer únicamente a mutaciones genéticas irreversibles, es decir, a alteraciones en la secuencia normal de ADN. Sin embargo, una nueva técnica que estudia la influencia de factores externos, la epigenética, está permitiendo atisbar la influencia que tienen también en la aparición de tumores otros cambios del genoma que, aunque no alteran la secuencia genética fundamental, sí son hereditarias y fundamentales en el normal funcionamiento de los genes.
La epigenética (del griego epi, 'en' o 'sobre'), por tanto, se refiere a los cambios reversibles del ADN y las proteínas que se unen a él, y que hace que unos genes se expresen o no en función de condiciones exteriores. En términos más sencillos, esta nueva palabra, cada día más frecuente en las investigaciones sobre cáncer, hace referencia a la 'memoria' de los genes.
Quiere decir que el aire que respiraron nuestros abuelos, el agua que bebieron o el ambiente en el que vivieron afectan también a sus descendientes, incluso décadas después; de manera que los factores externos también puede influir en el complejo entramado de interruptores que hace falta conectar y desconectar para dar lugar a un cáncer. No se trata por tanto únicamente de qué genes heredamos de nuestros padres, sino de si están 'encendidos' o 'apagados'.
Mientras la mayor parte de trastornos hereditarios están causados por mutaciones, otras enfermedades, entre ellas el cáncer, están relacionadas con estas alteraciones epigenéticas que tienen un profundo impacto en el funcionamiento de los genes. De hecho, es frecuente que en los tumores de cualquier tipo estén 'silenciados' genes que normalmente se encargan de controlar la proliferación celular.
En esa línea ha avanzado María Domínguez, especialista en Biología del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), en el trabajo que acaba de publicar la revista 'Nature' en el que demuestra que ciertos factores epigenéticos son capaces de desencadenar la aparición de tumores altamente invasivos cuando se combinan con un oncogen activo.
Los trabajos de Domínguez y su equipo con la mosca del vinagre han permitido confirmar que el cáncer no es sólo cuestión de genética. Según sus conclusiones, cuando dos proteínas (bautizadas como Pipsqueak y Lola) se expresan de forma aberrante, se produce la desactivación de genes supresores tumorales que contribuye a la formación del tumor. "Ambas cosas deben darse a la vez", explica Domínguez a elmundo.es.
"En el cáncer", añade esta joven investigadora del Instituto de Neurociencias de Alicante, "la memoria celular está alterada. Muchos genes que deberían estar activos están silenciados, y si antes esto se asociaba exclusivamente a una mutación ahora sabemos que es necesaria además la implicación de mecanismos epigenéticos".
Y precisamente, a su juicio, esa es la parte más interesante de esta nueva ciencia: "La mutación de un gen, hoy por hoy, es difícil de reparar; sin embargo, cuando la alteración se debe a factores epigenéticos es posible revertir el proceso, buscar un fármaco que frene el proceso".
Como subraya otro especialista en el tema, David Rodenhiser, en el último número de la principal revista médica canadiense (CMAJ), "nuestra comprensión del papel de la epigenética está aún en su primera infancia. Los objetivos en la próxima década deben ser mejorar el entendimiento de la relación entre estos mecanismos, la expresión de los genes y el ambiente", señala.


Breve glosario epigenético

(Ilustración: Sean Mackaoui)
MARÍA VALERIO

Epigenética

"Si los genes fuesen palabras sueltas, la epigenética representa los puntos, comas y demás signos de ortografía que nos permite entender una secuencia". La metáfora pertenece a Manel Esteller, director del laboratorio de Epigenética del Cáncer del Programa de Patología Molecular del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y autor de las investigaciones que más han permitido avanzar en el terreno de la epigenética.
Esteller, ha sido reconocido por el diario estadounidense The Wall Street Journal como autor de uno de los mejores estudios de biología de 2005. El trabajo, publicado por la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', demostraba que estas modificaciones químicas en el ADN (metilación) y en las proteínas que se unen a él (acetilación) explicarían porqué individuos con idéntico material genético, como es el caso de los gemelos, son diferentes en algunas cosas.
O dicho con otras palabras, porqué una mujer con una mutación en un gen que confiere un riesgo elevado de cáncer de mama tiene la enfermedad a los 35 años, y otra con la misma alteración no desarrolla el cáncer hasta los 70.

Qué es la metilación

Cualquier modificación del ADN que altere la estructura de un gen sin modificar su secuencia básica puede ser un cambio epigenético. Los dos más frecuentes son la metilación y la modificación de las histonas o acetilación.
La metilación es un proceso químico capaz de 'apagar' la expresión de un gen bueno. Es lo que ocurre con ciertos supresores de tumores, que en condiciones normales actúan como freno del proceso canceroso evitando que las células se dividan descontroladamente, pero que en presencia de esta alteración química se inactivan.
Pero la metilación también puede silenciar otro tipo de genes. En las mujeres, por ejemplo esta alteración química es la que controla la inactivación del cromosoma X que tiene lugar durante el desarrollo para silenciar uno de los dos cromosomas X de cada célula. Además, el patrón de metilación puede ir cambiando a medida que las células madre se van diferenciando para convertirse en diversos tejidos u órganos del cuerpo humano, o sirve para 'marcar' los genes de manera que éstos sólo expresen la copia heredada del padre o la madre.
Como indica Esteller, "la metilación por sí sola no es ni mala ni buena, es una mera cuestión fisiológica". El problema aparece cuando esta alteración química "se pasa o no llega", sólo entonces aparecen las alteraciones, que pueden ser de tipo tumoral, o bien de otro tipo, como la espina bífida, por ejemplo.

Histonas

Manel Esteller con su equipo (Foto: CNIO) Manel Esteller con su equipo (Foto: CNIO)
Según explica Manel Esteller, las histonas son las bolas alrededor de las cuales se enrolla el ADN, porque completamente extendido éste sería demasiado largo para caber en nuestro organismo. "Y estas proteínas, que regulan y envuelven el ADN como un collar de perlas", añade Esteller, "también se metilan o acetilan".
A su juicio, las alteraciones de las histonas podrán ser utilizadas como marcadores tumorales en el futuro, "si vemos esa marca sabremos que el paciente va a tener un tumor", ayudando a un mejor diagnóstico del cáncer, pero además prediciendo la respuesta de cada individuo a las terapias.

Qué aplicaciones tiene

Hace más de veinte años que los especialistas observaron ya que las células cancerosas tenían un patrón de metilación diferente al de las unidades sanas. En ensayos de laboratorio y con modelos de roedores, la inhibición de la enzima encargada de añadir el grupo metil al ADN ha permitido suprimir el crecimiento tumoral.
La buena noticia, como recuerdan los especialistas, es que los cambios epigenéticos están guiados por enzimas que, generalmente, sirven como buenos marcadores diana para posibles fármacos. En la actualidad, de hecho, son varios los laboratorios de todo el mundo que trabajan con el desarrollo de estrategias terapéuticas capaces de revertir la metilación.
Como explica Esteller, en la actualidad ya hay dos fármacos epigenéticos aprobados para el tratamiento de ciertos subtipos de cáncer, concretamente para una condición llamada síndrome mielodisplásico que precede a la leucemia. Estas terapias corrigen la metilación, pero existen además otras opciones en estudio, aún no autorizadas ni en Europa ni en Estados Unidos, cuyo mecanismo de acción consiste en inducir la acetilación.
La ventaja de la epigenética, insiste Esteller, es que en ella todo es reversible, a diferencia de las mutaciones genéticas. Por eso, apunta, se trata de un campo en expansión en el que seguirán realizándose descubrimientos importantes. De hecho, su laboratorio colabora actualmente en un proyecto internacional para descifrar el epigenoma humano. "Si el genoma nos dio las letras", apunta, "lo que ahora buscamos es conocer su orden".

Fusión de estrellas en la 'explosión de Navidad'

Recreación del estallido de rayos gamma. | 'Nature' Recreación del estallido de rayos gamma. | 'Nature'
Cuando se miran las estrellas es probable que algunas de ellas hace tiempo que estén muertas, aunque la luz que emitieron sigue viajando por el Cosmos. Ahora, los últimos hallazgos astronómicos están revelando nuevas formas en las que se producen estas muertes, como la que tuvo lugar el pasado 24 de diciembre, justo el día de Navidad, a 5.500 años luz de la Tierra.
Ese día tuvo lugar un estallido de rayos gamma que dejó perplejos a los astrónomos. Muchos investigadores recibieron al mismo tiempo los datos recogidos por el satélite 'Swift' de la NASA y comprobaron que esta explosión, bautizada oficialmente como GRB101225A y apodada "la explosión de Navidad", era de más duración de lo que se había visto hasta entonces y después se produjo un resplandor de origen térmico que no cuadrada con los modelos previos.
Casi un año después, un equipo internacional, liderado por Christina Thöne y Antonio de Ugarte Postigo, ambos del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), publica en 'Nature' una interpretación de lo sucedido: la 'explosión de Navidad' fue la fusión de dos estrellas, después de un periodo en el que ambas compartieron la misma atmósfera estelar.
Thöne, en un comunicado, recuerda que todos los estallidos similares de rayos gamma van seguidos de un resplandor producido por los electrones en movimiento dentro de un campo magnético. Los estallidos largos (de dos o más segundos de duración) se deben al colapso de una estrella muy masiva, mientras que los cortos (de menos de dos segundos) los produce la fusión de dos objetos compactos, como estrellas de neutrones.

Muerte por fusión

Pero este caso era 'exótico', en palabras de Antonio de Ugarte, lo que les hizo pensar que existía otro posible escenario para lo ocurrido. Proponen que lo que ocurrió fue la fusión de una estrella de neutrones (una estrella degenerada que puede contener la masa del Sol en un radio de decenas de kilómetros) con otra estrella gigante evolucionada.
Ambas formaban un sistema binario, a unos 5500 millones de años luz de la Tierra, desde que la estrella de neutrones se introdujo en la atmósfera de la grande, lo que hizo que esta última pediera la mayor parte de su hidrógeno. Cuando ambas se fusionaron, la explosión produjo un chorro semejante a los que se generan en estallidos normales, pero se calentó al interactuar dentro d de la atmosfera, lo que provocó esa radiación que pudo captar el 'Swift' y que se fue enfriando con el tiempo.
Los datos registrados reflejan que unos 10 días después del estallido comenzó a emerger una débil explosión de supernova que alcanzó su máximo tras 40 días. En el modelo del equipo del IAA incluso se predice a la formación de níquel que suele relacionarse con supernovas débiles.

Otras interpretaciones

No obstante, hay varias interpretaciones para lo ocurrido la pasada Navidad, como recuerda Thöne. Un equipo italiano publica un artículo en la misma revista que sugiere que el estallido se debió al colapso de un objeto cósmico de pequeño tamaño que chocó con una estrella de neutrones de la Vía Láctea.
En general, estos estallidos, que son espectaculares, están relacionados con catástrofes que ocurren en las estrellas, y van de unos milisegundos a más de media hora. La atmósfera terrestre es opaca a esta radiación, por lo que la única forma de detectarlos es con satélites espaciales, como el 'Swift', que envían sus datos a investigadores de todo el mundo para que los interpreten.
"Estamos viendo que estos objetos nos deparan muchas sorpresas y que, del mismo modo que los tipos de supernova conocidos han aumentado con el tiempo, es posible que debamos revisar la clasificación de los estallidos de rayos gamma. Las estrellas parecen disponer de muy diversas formas de morir", concluye Thöne.
Contacte con el autor del artículo vía Twitter. @Rosa M. Tristan

Científicos buscan el cuarto neutrino

Un nuevo experimento con la partícula más famosa puede desbaratar, otra vez, las teorías universalmente aceptadas de la Física


Hace ahora un año, científicos de la Universidad de Michigan realizaban un experimento en el Fermilab, un laboratorio de física de altas energías localizado cerca de Chicago, que sugería que el neutrino, quizás la partícula más elusiva del Universo, ya que apenas tiene masa y casi no interacciona con la materia, y de plena actualidad por ser, supuestamente, más veloz que la luz, existía en una cuarta forma desconocida, lo que los científicos llaman un cuarto sabor. Ahora, los científicos creen que ha llegado el momento de probar si esto es realmente cierto.
Hasta ahora, se sabe que los neutrinos tenían tres sabores: electrón, muón y tau. Pero una anomalía en la oscilación de los antineutrinos (algo así como un neutrino ante un espejo, una partícula que tendría las mismas propiedades y componentes que un neutrino, pero con la carga eléctrica opuesta) puso la mosca detrás de la oreja a los investigadores ya desde los años 90. Algo no iba bien en las teorías tradicionales, una discrepancia que solo podía resolverse con la existencia de ese cuarto neutrino con una masa específica. Esta hipótesis podría suponer cambios importantes en el Modelo estándar de la física, la teoría de partículas subatómicas que ha costado décadas construir y que ahora parece todo el mundo quiere echar abajo. No es tan fácil. Algunos experimentos han creído resolver la incógnita, pero no se han confirmado. En un nuevo estudio, un equipo de físicos asegura que es el momento de probar la existencia de ese cuarto neutrino.

En una investigación publicada en la revista Physical Letters, el físico Michel Cribier propone un experimento que podría revelar si existe ese cuarto sabor de neutrino. Si realmente existe, tendría importantes implicaciones para entender cómo se creó la materia y por qué venció a la antimateria en la formación del Universo. Con el fin de lograr un nivel de certeza significativo, el experimento, en el que se lanzarán haces de neutrinos, se ejecutará durante un año completo. Además, según los científicos, esta prueba aportará una mayor seguridad sobre la existencia de ese cuarto neutrino en comparación con otros experimentos anterioers debido al menor tamaño de la fuente de partículas



El Observatorio de Neutrinos Sudbury (Sudbury Neutrino Observatory , SNO), un detector Cherenkov de 1000 toneladas de agua , en construcción en las minas de INCO Creighton cerca de Sudbury, Ontario (Canada).

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