Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

sábado, diciembre 17, 2011

Evolucionamos haciendo ingeniería inversa de nosotros mismos

Según la teoría del todo de Valdeandemagico, la tecnología utilizada en el ser humano es tan compleja, elaborada, y con un diseño artificial tan perfecto, que para evolucionar tecnologicamente, nos limitamos a hacer ingeniería inversa de nosotros mismos. Esa es la evolución, según Valdenademagico

Los ARN de interferencia (ARNi) juegan un rol importantísimo en la regulación de la expresión genética a nivel postranscripcional. En otras palabras, inhiben la expresión de un gen después de que éste se haya transcrito de ADN a ARN mensajero (ARNm).

Los ARNi se encuentran en casi todos los seres vivos y se ha observado que ciertos virus y bacterias los producen para controlar el comportamiento fisiológico de las células que van a infectar o las que ya han infectado. Un tipo de ARNi son los microARNs (miARN), que consisten en pequeñas secuencias de ARN —de unos 21 nucleótidos en promedio— con la capacidad de emparejarse con una porción del ARNm gracias a la complementariedad de sus bases, para inhibir su expresión.

Nature Review Genetics ha preparado una excelente animación que explica, de manera sencilla y didáctica, el proceso de silenciamiento de un gen mediante los ARNi.

Leer más: http://www.biounalm.com/2011/12/animacion-arn-de-interferencia.html#ixzz1gn5XccdP
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Kepler confirma la existencia del primer planeta en la zona habitable de una estrella como el Sol

La misión Kepler, de la NASA, ha confirmado la existencia del primer planeta dentro de la "zona habitable" de una estrella distante similar al Sol.

El recién confirmado planeta, denominado Kepler-22b, tiene cerca de 2,4 veces el radio de la Tierra. Los científicos desconocen aún si la composición de Kepler-22b es predominantemente rocosa, gaseosa o líquida, pero su descubrimiento es un paso adelante en la búsqueda de planetas similares a la Tierra.


La llamada "zona habitable" de un sistema planetario se refiere a la banda de órbitas donde podría existir agua líquida sobre la superficie de un planeta. Recientemente, Kepler ha descubierto más de 1.000 nuevos candidatos a ser considerados planeta. Diez de estos candidatos tienen un tamaño similar al de la Tierra y poseen una órbita dentro la zona habitable de su estrella anfitriona. Se requieren más observaciones para verificar que estos candidatos sean realmente planetas.

"Esto representa un verdadero avance en la búsqueda del gemelo de la Tierra", dijo Douglas Hudgins, quien es un investigador del programa Kepler, en las oficinas centrales de la NASA, ubicadas en Washington.

Kepler-22b está localizado a una distancia de 600 años luz. Aunque el planeta es más grande que la Tierra, su órbita, de 290 días alrededor de una estrella parecida al Sol, se asemeja a la de nuestro planeta. La estrella anfitriona de Kepler-22b pertenece a la misma clase que nuestro Sol (es una estrella de tipo G), a pesar de que es algo más pequeña y más fría.

La nave espacial Kepler facilita el descubrimiento de planetas y de candidatos a ser considerados planetas mediante la medición de la disminución de la luminosidad de más de 150.000 estrellas con el fin de buscar planetas que las cruzan o "transitan". Para verificar que la señal detectada proviene de un planeta, Kepler requiere, al menos, tres tránsitos.


"La fortuna nos sonrió con la detección de este planeta", dijo William Borucki, quien es el investigador principal de Kepler en el Centro de Investigaciones Ames, de la NASA, ubicado en Moffett Field, California. Borucki fue quien dirigió el equipo de científicos que realizó el descubrimiento de Kepler-22b. "El primer tránsito fue captado a solo tres días de que declaramos a la nave espacial lista para operar. Durante la temporada de las fiestas, en el año 2010, fuimos testigos del tercer tránsito, que resultó determinante".

El equipo de científicos de la misión Kepler utiliza telescopios en la Tierra, así como también el Telescopio Espacial Spitzer, con el fin de revisar aquellas observaciones obtenidas por la nave espacial sobre los candidatos a ser considerados planetas. El campo estelar que observa Kepler en las constelaciones Cygnus (el Cisne) y Lyra (Lira) solamente puede verse desde observatorios en tierra, durante la primavera hasta principios del otoño. Los datos del resto de las observaciones ayudan a determinar cuáles son los candidatos que pueden ser considerados planetas.

De los 54 candidatos a ser considerados como planetas, ubicados en las zonas habitables durante el mes de febrero de 2011, Kepler-22b es el primero en ser confirmado. Este descubrimiento clave será publicado en la revista científica The Astrophysical Journal.

El equipo de investigadores de Kepler llevará a cabo su conferencia inaugural de ciencia, en el Centro de Investigaciones Ames, del 5 al 9 de diciembre, durante la cual anunciará el descubrimiento de 1.094 nuevos candidatos a ser considerados planetas. Desde la publicación de su catálogo más reciente, en el mes de febrero, la cantidad de candidatos a planetas identificados por Kepler ha aumentado un 89 por ciento y ahora asciende a un total de 2.326 candidatos. De estos, 207 tienen un tamaño aproximado al de la Tierra, 680 son de tamaño "super-Tierra", 1.181 tienen el tamaño del planeta Neptuno, 203 son del tamaño de Júpiter y 55 son más grandes que Júpiter.

Los descubrimientos, basados en observaciones realizadas desde el mes de mayo de 2009 hasta septiembre de 2010, muestran un aumento muy significativo de la cantidad de candidatos a planetas de menor tamaño. La cantidad de candidatos del tamaño de la Tierra y de tamaño "super-Tierra" se ha incrementado más del 200 y del 140 por ciento, respectivamente, desde febrero. Los nuevos datos sugieren que aquellos planetas cuyo tamaño sea de 1 a 4 veces el tamaño de la Tierra podrían ser abundantes en la galaxia.


Hasta el momento, existen 48 candidatos a ser considerados planetas en la zona habitable de su respectiva estrella. A pesar de que ello representa una disminución en la cifra de 54 candidatos que fue informada en el mes de febrero, el equipo de Kepler ha implementado en su nuevo catálogo una definición más estricta de lo que constituye una zona habitable para explicar el efecto del calentamiento ocasionado por las atmósferas, lo cual podría alejar a la zona de su estrella, moviéndola hacia períodos orbitales más prolongados.

"El impresionante aumento en la cantidad de candidatos a planetas que poseen el tamaño de la Tierra nos indica que nos estamos acercando a los planetas que la nave espacial Kepler debía detectar: o sea, los que no son solamente del tamaño de la Tierra, sino que también son potencialmente habitables", dijo Natalie Batalha, quien es la directora adjunta del equipo de investigación de la misión Kepler, en la Universidad del Estado de San José, en San José, California.

Cada folículo de la piel actúa como un sensor del tacto especializado


Científicos estadounidenses muestran, en un trabajo realizado con ratones, cómo cada folículo piloso de la piel actúa como un sensor independiente. La información que capta se une a la del resto de folículos y se organiza en la médula espinal, desde donde se envía al cerebro.
Los folículos captan detalles 
diferentes
Cada folículo funciona como un órgano sensorial distinto, ‘sintonizado’ para registrar diferentes clases de detalles. Imagen: David D. Ginty / Cell
SINC | 22 diciembre 2011 20:00
Permite distinguir si sobre la piel se posa un mosquito o cae una gota de agua
El sentido del tacto del ser humano es capaz de distinguir, por ejemplo, si sobre la piel se posa un mosquito o cae una gota de agua. Expertos norteamericanos muestran por primera vez su funcionamiento y el recorrido que realiza la información desde que el vello recibe un estímulo en la epidermis hasta que llega al cerebro. La investigación se publica en la última edición de la revista Cell.
Estudiando las neuronas en el cuero cabelludo de los ratones, los autores observaron patrones muy ordenados, lo que sugiere que cada tipo de folículo piloso funciona como un órgano sensorial distinto, ‘sintonizado’ para registrar diferentes clases de detalles.
“Cada tipo de folículo piloso incluye una combinación específica de terminaciones mecanosensoriales. Los folículos sensoriales se organizan siguiendo un patrón repetitivo y estereotipado en la piel del ratón”, explica David Ginty investigador de la Facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins (EE UU) y líder de la investigación.
Según el trabajo, cada folículo está conectado al sistema sensorial mediante un ‘cable’ y a través de él emite información que se une a la que envían el resto de folículos en la médula espinal. Desde allí, lo que han recogido los sensores se puede integrar en los impulsos con destino al cerebro.
“Ahora podemos ver con detalle cómo los folículos pilosos y las neuronas asociadas a ellos están organizados entre sí. Esta estructura permite pensar cómo se integra y procesa la información mecano-sensorial para la percepción del tacto”, explica Ginty.
El equipo de Ginty ha desarrollado una forma de etiquetar las distintas poblaciones de los receptores sensoriales de la piel, llamados mecanorreceptores de umbral bajo (LTMR por sus siglas en inglés).
Antes de este estudio, era muy complicado visualizar estos receptores sensibles a la flexión, a la presión y el estiramiento en su estado natural. “Las neuronas son difíciles de estudiar porque se extienden desde la médula espinal hasta llegar a la piel. La sensación, por ejemplo, en la punta de los dedos de los pies depende de células que están distribuidas a lo largo de más de un metro”, explica el investigador.
Al no tener tanto pelo como un ratón, no está claro si en los humanos algunas de estas neuronas dependen de los vellos para captar sensaciones y el resto son simplemente parte de la estructura neural bajo la piel.
Además, Ginty reconoce que no sabe cómo estas neuronas se las arreglan para organizarse de esta manera durante el desarrollo.