Según valdeandemagico, la pirámide de Keops medía la estabilidad magnética del planeta tierra (además de temperatura, vientos, movimientos sismicos...)y mandaba dichos datos al espacio. La camara del Rey, era el amplificador fractal, cuya señal portadora (1.42 Ghz) salía por los conductos de ventilación. Todas las medidas de canalizaciones, cámaras y demás están relacionadas con las ondas electromagnéticas que por ahí viajaban.

jueves, diciembre 15, 2011

Supertierras y fisica cuantica

 Según la teoría del todo de Valdeandemagico, ya estamos planteandonos diseñar vida en una tierra o supertierra. Si hay metano, tendremos que diseñar máquinas moleculares de combustión de metano, y si hay oxígeno, pues máquinas moleculares de oxígeno. Y luego las iremos cambiardo de versión, como hicieron otros en la tierra.

 

Hallan 16 súper Tierras, una podría tener vida

Astrónomos identificaron 50 exoplanetas, algunos con la masa y a la distancia suficiente de su Sol para contener vida
Esta impresión artística muestra el planeta que orbita la estrella similar al Sol HD 85512, en la constelación de la Vela. Este planeta es una de las dieciséis súper-Tierras descubiertas por el instrumento HARPS del telescopio de 3.6 metros en el Observatorio La Silla de ESO, en Chile (Foto: Especial ESO/M. Kornmesser )
Un equipo internacional de astrónomos descubrió 50 nuevos exoplanetas, en los que destacan 16 súper Tierras que se presentaron en una conferencia sobre Sistemas Solares Extremos que reúne a 350 expertos en exoplanetas en Wyoming, Estados Unidos.
Los planetas fuera del Sistema Solar se comparan con nuestro planeta siempre que su masa sea entre una y 10 veces la de la Tierra. Los demás son planetas similares a Neptuno que orbitan alrededor de estrellas muy parecidas al Sol.
"Estos planetas serán unos de los mejores objetivos para los futuros telescopios espaciales que buscarán signos de vida en la atmósfera de otros planetas mediante la detección de huellas químicas, como evidencia de oxígeno", explicó Francesco Pepe de Observatorio de Ginebra y autor principal de uno de los artículos científicos más recientes.
Una de esas estrellas, la denominada HD 85512 b, posee una masa estimada de sólo 3.6 veces la masa de la Tierra y se encuentra en el borde de la zona habitable: aquella estrecha zona alrededor de una estrella donde el agua puede estar presente en forma líquida si las condiciones son apropiadas, por lo que podría ser propicia "a la aparición de la vida y a su evolución.
"Este es el planeta de menor masa confirmado y descubierto con el método de velocidad radial que potencialmente se encuentra en la zona habitable de su estrella, y el segundo planeta de baja masa descubierto por HARPS en el interior de la zona habitable", dijo Lisa Kaltenegger del Instituto Max Planck de Astronomía e invetigadora en el Centro de Astrofísica Harvard Smithsonian.
Los científicos realizaron el hallazgo desde Chile, gracias al espectrógrafo HARPS, el más avanzado "cazador" de exoplanetas que existe en el mundo, instalado en el telescopio La Silla del Observatorio Europeo Austral (ESO).
"La cosecha de descubrimientos que nos ha dado HARPS ha superado todas las expectativas, e incluye una población excepcionalmente rica de súper-Tierras y planetas tipo Neptuno orbitando alrededor de estrellas muy similar a nuestro Sol. Y aún mejor: los nuevos resultados muestran que el ritmo de los descubrimientos se está acelerando", dijo Michel Mayor de la Universidad de Ginebra.
Los astrónomos han establecido que más de 40 % de las estrellas similares al Sol poseen al menos un planeta más ligero que Saturno.
Harps, "desarrollado en Francia parcialmente", ausculta el cielo austral en busca de planetas en órbita alrededor de otras estrellas como el Sol desde 2003.
Hasta el momento, había detectado un centenar de exoplanetas, mediante una técnica apoyada en la medida de velocidades radiales de las estrellas.
En los próximos años, se espera que HARPS alcance niveles inéditos de estabilidad y sensibilidad y pueda descubrir planetas rocosos capaces de albergar vida.
A tal efecto, se han seleccionado diez estrellas próximas y similares al Sol, en las que se realizarán "búsquedas sistemáticas de súper Tierras.


 
Verlo en español: ESO

Las súper-Tierras dan a los teóricos un súper dolor de cabeza


Artículo publicado por Eric Hand el 13 de diciembre de 2011 en Nature News
Una abundancia de mundos de tamaño medio desafía a los modelos de formación planetaria.
Ahora no sorprende que el Telescopio Espacial Kepler de la NASA esté revelando planetas extrasolares a montones. La semana pasada, en la primera conferencia científica de Kepler en el Centro de Investigación Ames de la NASA en Moffett Field, California, los científicos de la misión anunciaron que el telescopio espacial había identificado 2326 planetas candidatos, casi duplicando su botín desde febrero.
Pero lo que hasta el momento ha desconcertado a observadores y teóricos es la alta proporción de planetas – aproximadamente de un tercio a la mitad – que son mayores que la Tierra pero menores de Neptuno. Estas ‘súper-Tierras’ están emergiendo como una nueva categoría planetaria – y podrían ser la más numerosa. Su propia existencia es un problema para los modelos convencionales de formación planetaria y, además, la mayor parte están en órbitas muy cercanas a su estrella madre, precisamente donde los modeladores dicen que no deberían estar.

Exoplaneta © by Goosefinder

“Suponen un reto”, dice Douglas Lun, modelador de formación planetaria y director del Instituto Kavli para Astronomía y Astrofísica en la Universidad Peking en Pekín, China. “No puedes simplemente jugar con los parámetros. Tienes que pensar en la física”.
Guiados por el ejemplo de nuestro Sistema Solar, con sus distintos conjuntos de mundos grandes y pequeños, los primeros modelos de formación planetaria se basaron en la idea de ‘acreción del núcleo’. El polvo que gira alrededor de una estrella en un disco protoplanetario puede agregarse en pequeños planetesimales de roca y hielo, los cuales colisionan y terminan pegados. La parte interior del disco contiene muy poco material como para que estos núcleos crezcan mucho más que la Tierra. Pero posteriormente pueden lograr hasta diez o más veces la masa de la Tierra, suficiente para atraer un vasto volumen de gas y convertirse en algo similar a Júpiter.
La detección, que empezó en 1995, de planetas del tamaño de Júpiter con órbitas de apenas unos pocos días terrestres, contradecía estos modelos. Los teóricos revisaron sus modelos para permitir que estos “Júpiter calientes” se formasen lejos de su estrella y migrasen hacia dentro. Aunque estos modelos predecían que cualquier planeta que alcanzase el tamaño de súper-Tierra debería convertirse en un gigante gaseoso o ser tragado por su estrella, creando un ‘desierto planetario’ en este rango de tamaños. Los descubrimientos de Kepler destrozaron esas predicciones. “Es una lluvia tropical, no un desierto”, dice Andrew Howard, astrónomo en la Universidad de California en Berkeley. “Esperamos que la teoría se ponga al día”.
Kepler mide el tamaño de un planeta detectando cuánta luz bloquea cuando pasa frente a su estrella. Para un puñado de súper-Tierras detectadas por Kepler, las observaciones desde tierra han determinado también su masa, siguiendo el bamboleo de la estrella madre inducido por la gravedad del planeta. Y algunas de estas súper-Tierras parecen tener densidades muy bajas – lo que indica que pueden tener pequeños núcleos rocosos rodeados por grandes envolturas de gas.


El astrónomo de Kepler Jack Lissauer, de Ames, cree que pueden haber empezado como pequeños núcleos en las partes exteriores del sistema solar, acretando una gran cantidad de gas sin alcanzar el punto de crecimiento desbocado que lleva a un verdadero gigante gaseoso. Sin el tirón gravitatorio de un gigante que mantenga el gas, tal planeta tendría una gran atmósfera de baja densidad, pero podría aún crecer hasta el tamaño de súper-Tierra mediante un proceso de enfriamiento que hace menguar la atmósfera y permite que se atraiga más gas, comenta.
Pero este escenario no puede explicar las más pequeñas y densas súper-Tierras. Ya se han detectado varios de tales planetas, y Kepler está empezando a alcanzar la sensibilidad necesaria para observarlos, dice Greg Laughlin, astrónomo de la Universidad de California en Santa Cruz. “Kepler apenas está viendo la punta del iceberg”.
Ninguna teoría actual puede explicar cómo pueden estar las súper-Tierras tan cerca de sus estrellas. Lissauer dice que el problema está en la parte de migración de los modelos. Pero Norm Murray, astrofísico de la Universidad de Toronto, está explorando otras formas de formar súper-Tierras. En lugar de ensamblarlas y migrarlas hacia la estrella, el modelo de Murray primera migra los planetesimales rocosos y luego les permite su acreción. “Migración y luego ensamblado es el eslogan”, dice.
En cualquier caso, Laughlin dice que los modeladores probablemente encontrarán una forma de explicar las actuales observaciones. “Trabajarán para arreglar los modelos”, dice. Pero probablemente no es la última vez que tengamos que revisitar los códigos, añade. “Mi predicción es que pasarán totalmente por alto el siguiente tema importante, sea lo que sea que nos espere”.

Artículo de referencia: Nature 480, 302 (15 December 2011) doi:10.1038/480302a
Autor: Eric Hand

 

¿Que es la Física cuantica?


La física cuántica, también conocida como mecánica ondulatoria, es la rama de la física que estudia el comportamiento de la materia cuando las dimensiones de ésta son tan pequeñas, en torno a 1.000 átomos, que empiezan a notarse efectos como la imposibilidad de conocer con exactitud la posición de una partícula, o su energía, o conocer simultáneamente su posición y velocidad, sin afectar a la propia partícula (descrito según el principio de incertidumbre de Heisenberg).
Surgió a lo largo de la primera mitad del siglo XX en respuesta a los problemas que no podían ser resueltos por medio de la física clásica.

Los dos pilares de esta teoría son:

• Las partículas intercambian energía en múltiplos enteros de una cantidad mínima posible, denominado quantum (cuanto) de energía.
• La posición de las partículas viene definida por una función que describe la probabilidad de que dicha partícula se halle en tal posición en ese instante

Ratificación Experimental
El hecho de que la energía se intercambie de forma discreta se puso de relieve por hechos experimentales, inexplicables con las herramientas de la mecánica clásica, como los siguientes:
Según la Física Clásica, la energía radiada por un cuerpo negro, objeto que absorbe toda la energía que incide sobre él, era infinita, lo que era un desastre. Esto lo resolvió Max Plank mediante la cuantización de la energía, es decir, el cuerpo negro tomaba valores discretos de energía cuyos paquetes mínimos denominó "quantum". Este cálculo era, además, consistente con la ley de Wien (que es un resultado de la termodinámica, y por ello independiente de los detalles del modelo empleado). Según esta última ley, todo cuerpo negro irradia con una longitud de onda (energía) que depende de su temperatura.
La dualidad onda corpúsculo, también llamada onda partícula, resolvió una aparente paradoja, demostrando que la luz y la materia pueden, a la vez, poseer propiedades de partícula y propiedades ondulatorias. Actualmente se considera que la dualidad onda - partícula es un "concepto de la mecánica cuántica según el cual no hay diferencias fundamentales entre partículas y ondas: las partículas pueden comportarse como ondas y viceversa".
El tamaño medio de un átomo es de una diez millonésima de milímetro, es decir, un millón de átomos situados en fila constituirían el grosor de un cabello humano ...

Aplicaciones de la Teoría Cuántica


El marco de aplicación de la Teoría Cuántica se limita, casi exclusivamente, a los niveles atómico, subatómico y nuclear, donde resulta totalmente imprescindible. Pero también lo es en otros ámbitos, como la electrónica (en el diseño de transistores, microprocesadores y todo tipo de componentes electrónicos), en la física de nuevos materiales, (semiconductores y superconductores), en la física de altas energías, en el diseño de instrumentación médica (láseres, tomógrafos, etc.), en la criptografía y la computación cuánticas, y en la Cosmología teórica del Universo temprano.
Un nuevo concepto de información, basado en la naturaleza cuántica de las partículas elementales, abre posibilidades inéditas al procesamiento de datos. La nueva unidad de información es el qubit (quantum bit), que representa la superposición de 1 y 0, una cualidad imposible en el universo clásico que impulsa una criptografía indescifrable, detectando, a su vez, sin esfuerzo, la presencia de terceros que intentaran adentrarse en el sistema de transmisión. La otra gran aplicación de este nuevo tipo de información se concreta en la posibilidad de construir un ordenador cuántico, que necesita de una tecnología más avanzada que la criptografía, en la que ya se trabaja, por lo que su desarrollo se prevé para un futuro más lejano.

En la medicina, la teoría cuántica es utilizada en campos tan diversos como la cirugía láser, o la exploración radiológica. En el primero, son utilizados los sistemas láser, que aprovechan la cuantificanción energética de los orbitales nucleares para producir luz monocromática, entre otras característcias. En el segundo, la resonancia magnética nuclear permite visualizar la forma de de algunos tejidos al ser dirigidos los electrones de algunas sustancias corporales hacia la fuente del campo magnético en la que se ha introducido al paciente.
Otra de las aplicaciones de la mecánica cuántica es la que tiene que ver con su propiedad inherente de la probabilidad. La Teoría Cuántica nos habla de la probabilidad de que un suceso dado acontezca en un momento determinado, no de cuándo ocurrirá ciertamente el suceso en cuestión.
Cualquier suceso, por muy irreal que parezca, posee una probabilidad de que suceda, como el hecho de que al lanzar una pelota contra una pared ésta pueda traspasarla. Aunque la probabilidad de que esto sucediese sería infinitamente pequeña, podría ocurrir perfectamente.
La física moderna dice “tú si puedes”
Durante décadas, los poderes de la mente han sido cuestiones asociadas al mundo “esotérico”, cosas de locos. La mayor parte de la gente desconoce que la mecánica cuántica, es decir, el modelo teórico y práctico dominante hoy día en el ámbito de la ciencia, ha demostrado la interrelación entre el pensamiento y la realidad. Que cuando creemos que podemos, en realidad, podemos. Sorprendentes experimentos en los laboratorios más adelantados del mundo corroboran esta creencia.
El estudio sobre el cerebro ha avanzado mucho en las últimas décadas mediante las “tomografías”. Conectando electrodos a este órgano, se determina donde se produce cada una de las actividades de la mente. La fórmula es bien sencilla: se mide la actividad eléctrica mientras se produce una actividad mental, ya sea racional, como emocional, espiritual o sentimental y así se sabe a qué área corresponde esa facultad.
Estos experimentos en neurología han comprobado algo aparentemente descabellado: cuando vemos un determinado objeto aparece actividad en ciertas partes de nuestro cerebro… pero cuando se exhorta al sujeto a que cierre los ojos y lo imagine, la actividad cerebral es ¡idéntica! Entonces, si el cerebro refleja la misma actividad cuando “ve” que cuando “siente”, llega la gran pregunta: ¿cuál es la Realidad? “La solución es que el cerebro no hace diferencias entre lo que ve y lo que imagina porque las mismas redes neuronales están implicadas; para el cerebro, es tan real lo que ve como lo que siente”, afirma el bioquímico y doctor en medicina quiropráctica, Joe Dispenza en el libro “¿y tú qué sabes?”. En otras palabras, que fabricamos nuestra realidad desde la forma en que procesamos nuestras experiencias, es decir, mediante nuestras emociones.
La farmacia del cerebro
En un pequeño órgano llamado hipotálamo se fabrican las respuestas emocionales. Allí, en nuestro cerebro, se encuentra la mayor farmacia que existe, donde se crean unas partículas llamadas “péptidos”, pequeñas secuencias de aminoácidos que, combinadas, crean las neurohormonas o neuropéptidos.
Fisica Cuantica por yofre_lopez Ellas son las responsables de las emociones que sentimos diariamente. Según John Hagelin, profesor de física y director del Instituto para la ciencia, la tecnología y la política pública de la Universidad Maharishi, dedicado al desarrollo de teorías del campo unificado cuántico: “hay química para la rabia, para la felicidad, para el sufrimiento, la envidia…”
En el momento en que sentimos una determinada emoción, el hipotálamo descarga esos péptidos, liberándolos a través de la glándula pituitaria hasta la sangre, que conectará con las células que tienen esos receptores en el exterior. El cerebro actúa como una tormenta que descarga los pensamientos a través de la fisura sináptica. Nadie ha visto nunca un pensamiento, ni siquiera en los más avanzados laboratorios, pero lo que sí se ve es la tormenta eléctrica que provoca cada mentalismo, conectando las neuronas a través de las “fisuras sinápticas”.
Cada célula tiene miles de receptores rodeando su superficie, como abriéndose a esas experiencias emocionales. Candance Pert, poseedora de patentes sobre péptidos modificados y profesora en la universidad de medicina de Georgetown, lo explica así: “Cada célula es un pequeño hogar de conciencia. Una entrada de un neuropéptido en una célula equivale a una descarga de bioquímicos que pueden llegar a modificar el núcleo de la célula”.
Nuestro cerebro crea estos neuropéptidos y nuestras células son las que se acostumbran a “recibir” cada una de las emociones: ira, angustia, alegría, envidia, generosidad, pesimismo, optimismo… Al acostumbrarse a ellas, se crean hábitos de pensamiento. A través de los millones de terminaciones sinápticas, nuestro cerebro está continuamente recreándose; un pensamiento o emoción crea una nueva conexión, que se refuerza cuando pensamos o sentimos “algo” en repetidas ocasiones. Así es como una persona asocia una determinada situación con una emoción: una mala experiencia en un ascensor, como quedarse encerrado, puede hacer que el objeto “ascensor” se asocie al temor a quedarse encerrado. Si no se interrumpe esa asociación, nuestro cerebro podría relacionar ese pensamiento-objeto con esa emoción y reforzar esa conexión, conocida en el ámbito de la psicología como “fobia” o “miedo”.
Todos los hábitos y adicciones operan con la misma mecánica. Un miedo (a no dormir, a hablar en público, a enamorarse) puede hacer que recurramos a una pastilla, una droga o un tipo de pensamiento nocivo. El objetivo inconsciente es “engañar” a nuestras células con otra emoción diferente, generalmente, algo que nos excite, “distrayéndonos” del miedo. De esta manera, cada vez que volvamos a esa situación, el miedo nos conectará, inevitablemente, con la “solución”, es decir, con la adicción. Detrás de cada adicción (drogas, personas, bebida, juego, sexo, televisión) hay pues un miedo insertado en la memoria celular.
La buena noticia es que, en cuanto rompemos ese círculo vicioso, en cuanto quebramos esa conexión, el cerebro crea otro puente entre neuronas que es el “pasaje a la liberación”. Porque, como ha demostrado el Instituto Tecnológico de Massachussets en sus investigaciones con lamas budistas en estado de meditación, nuestro cerebro está permanentemente rehaciéndose, incluso, en la ancianidad. Por ello, se puede desaprender y reaprender nuevas formas de vivir las emociones.
Mente creadora
Los experimentos en el campo de las partículas elementales han llevado a los científicos a reconocer que la mente es capaz de crear. En palabras de Amit Goswani, profesor de física en la universidad de Oregón, el comportamiento de las micropartículas cambia dependiendo de lo que hace el observador: “cuando el observador mira, se comporta como una onda, cuando no lo hace, como una partícula”. Ello quiere decir que las expectativas del observador influyen en la Realidad de los laboratorios… y cada uno de nosotros está compuestos de millones de átomos.
Traducido al ámbito de la vida diaria, esto nos llevaría a que nuestra Realidad es, hasta cierto punto, producto de nuestras propias expectativas. Si una partícula (la mínima parte de materia que nos compone) puede comportarse como materia o como onda… Nosotros podemos hacer lo mismo.
La realidad molecular
Los sorprendentes experimentos del científico japonés Masaru Emoto con las moléculas de agua han abierto una increíble puerta a la posibilidad de que nuestra mente sea capaz de crear la Realidad. “Armado” de un potente microscopio electrónico con una diminuta cámara, Emoto fotografió las moléculas procedentes de aguas contaminadas y de manantial. Las metió en una cámara frigorífica para que se helaran y así, consiguió fotografiarlas. Lo que encontró fue que las aguas puras creaban cristales de una belleza inconmensurable, mientras que las sucias, sólo provocaban caos. Más tarde, procedió a colocar palabras como “Amor” o “Te odio”, encontrando un efecto similar: el amor provocaba formas moleculares bellas mientras que el odio, generaba caos.
Por último, probó a colocar música relajante, música folk y música thrash metal, con el resultado del caos que se pudieron ver en las fotografías.
La explicación biológica a este fenómeno es que los átomos que componen las moléculas (en este caso, los dos pequeños de Hidrógeno y uno grande de Oxígeno) se pueden ordenar de diferentes maneras: armoniosa o caóticamente. Si tenemos en cuenta que el 80% de nuestro cuerpo es agua, entenderemos cómo nuestras emociones, nuestras palabras y hasta la música que escuchamos, influyen en que nuestra realidad sea más o menos armoniosa. Nuestra estructura interna está reaccionando a todos los estímulos exteriores, reorganizando los átomos de las moléculas.
El valioso vacío atómico
Aunque ya los filósofos griegos especularon con su existencia, el átomo es una realidad científica desde principios de siglo XX. La física atómica dio paso a la teoría de la relatividad y de ahí, a la física cuántica. En las escuelas de todo el mundo se enseña hoy día que el átomo está compuesto de partículas de signo positivo (protones) y neutras (neutrones) en su núcleo y de signo negativo (electrones) girando a su alrededor. Su organización recuerda extraordinariamente a la del Universo, unos electrones (planetas) girando alrededor de un sol o núcleo (protones y neutrones). Lo que la mayoría desconocíamos es que la materia de la que se componen los átomos es prácticamente inexistente. En palabras de William Tyler, profesor emérito de ingeniería y ciencia de la materia en la universidad de Stanford, “la materia no es estática y predecible. Dentro de los átomos y moléculas, las partículas ocupan un lugar insignificante: el resto es vacío”.
En otras palabras, que el átomo no es una realidad terminada sino mucho más maleable de lo que pensábamos. El físico Amit Goswani es rotundo: “Heinsenberg, el codescubridor de la mecánica cuántica, fue muy claro al respecto; los átomos no son cosas, son TENDENCIAS. Así que, en lugar de pensar en átomos como cosas, tienes que pensar en posibilidades, posibilidades de la consciencia. La física cuántica solo calcula posibilidades, así que la pregunta viene rápidamente a nuestras mentes, ¿quién elige de entre esas posibilidades para que se produzca mi experiencia actual? La respuesta de la física cuántica es rotunda: La conciencia está envuelta, el observador no puede ser ignorado”.
¿Qué realidad prefieres?
El ya famoso experimento con la molécula de fullerano del doctor Anton Zeillinger, en la Universidad de Viena, testificó que los átomos de la molécula de fullerano (estructura atómica que tiene 60 átomos de cárbón) eran capaces de pasar por dos agujeros simultáneamente. Este experimento “de ciencia ficción” se realiza hoy día con normalidad en laboratorios de todo el mundo con partículas que han llegado a ser fotografiadas. La realidad de la bilocación, es decir, que “algo” pueda estar en dos lugares al mismo tiempo, es algo ya de dominio público, al menos en el ámbito de la ciencia más innovadora. Jeffrey Satinover, ex presidente de la fundación Jung de la universidad de Harvard y autor de libros como “El cerebro cuántico” y “El ser vacío”, lo explica así: “ahora mismo, puedes ver en numerosos laboratorios de Estados Unidos, objetos suficientemente grandes para el ojo humano, que están en dos lugares al mismo tiempo, e incluso se les puede sacar fotografías. Yo creo que mucha gente pensará que los científicos nos hemos vuelto locos, pero la realidad es así, y es algo que todavía no podemos explicar”.
Quizás porque algunos piensen que la gente “de a pie” no va a comprender estos experimentos, los científicos todavía no han conseguido alertar a la población de las magníficas implicaciones que eso conlleva para nuestras vidas, aunque las teorías anejas sí forman parte ya del dominio de la ciencia divulgativa.
Seguramente la teoría de los universos paralelos, origen de la de la “superposición cuántica”, es la que ha conseguido llegar mejor al gran público. Lo que viene a decir es que la Realidad es un número “n” de ondas que conviven en el espacio-tiempo como posibilidades, hasta que UNA se convierte en Real: eso será lo que vivimos. Somos nosotros quienes nos ocupamos, con nuestras elecciones y, sobre todo, con nuestros pensamientos (“yo sí puedo”, “yo no puedo”) de encerrarnos en una realidad limitada y negativa o en la consecución de aquellas cosas que soñamos. En otras palabras, la física moderna nos dice que podemos alcanzar todo aquello que ansiamos (dentro de ese abanico de posibilidades-ondas, claro).
En realidad, los descubrimientos de la física cuántica vienen siendo experimentados por seres humanos desde hace milenios, concretamente, en el ámbito de la espiritualidad. Según el investigador de los manuscritos del Mar Muerto, Greg Braden, los antiguos esenios (la comunidad espiritual a la que, dicen, perteneció Jesucristo) tenían una manera de orar muy diferente a la actual. En su libro “El efecto Isaías: descodificando la perdida ciencia de al oración y la plegaria”, Braden asegura que su manera de rezar era muy diferente a la que los cristianos adoptarían. En lugar de pedir a Dios “algo”, los esenios visualizaban que aquello que pedían ya se había cumplido, una técnica calcada de la que hoy se utiliza en el deporte de alta competición, sin ir más lejos. Seguramente, muchos han visto en los campeonatos de atletismo cómo los saltadores de altura o pértiga realizan ejercicios de simulación del salto: interiormente se visualizan a sí mismos, ni más ni menos que realizando la proeza. Esta técnica procede del ámbito de la psicología deportiva, que ha desarrollado técnicas a su vez recogidas del acervo de las filosofías orientales. La moderna Programación Neurolingüística, usada en el ámbito de la publicidad, las relaciones públicas y de la empresa en general, coincide en recurrir al tiempo presente y a la afirmación como vehículo para la consecución de los logros. La palabra sería un paso más adelante en la creación de la Realidad, por lo que tenemos que tener cuidado con aquello que decimos pues, de alguna manera, estamos atrayendo esa realidad.
La búsqueda científica del alma
En las últimas décadas, los experimentos en el campo de la neurología han ido encaminados a encontrar donde reside la conciencia. Fred Alan Wolf, doctor en física por la universidad UCLA, filósofo, conferenciante y escritor lo explica así en “¿Y tú qué sabes?” de la que se espera la segunda parte en pocos meses: “Los científicos hemos tratado de encontrar al observador, de encontrar la respuesta a quién está al mando del cerebro: sí, hemos ido a cada uno de los escondrijos del cerebro a encontrar el observador y no lo hemos hallado; no hemos encontrado a nadie dentro del cerebro, nadie en las regiones corticales del cerebro pero todos tenemos esa sensacion de ser el observador”. En palabras de este científico, las puertas para la existencia del alma están abiertas de par en par: “Sabemos lo que el observador hace pero no sabemos quién o qué cosa es el observador”.
Hoy recuperadas por la física cuántica, muchas de estas afirmaciones eran conocidas en la Antigüedad, como en el caso del “Catecismo de la química superior”, de Karl von Eckartshausen.
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Cuadro 1 Nuestro cerebro: un ordenador que procesa información
A cada segundo, en una vida como la moderna llena de estímulos: nos bombardean enormes cantidades de información. El cerebro solo procesa una mínima cantidad de ella: 400 mil millones de bits de información por segundo. Los estudios científicos han demostrado que sólo somos conscientes de 2.000 mil de esos bits, referidos al medio ambiente, el tiempo y nuestro cuerpo. Así pues, lo que consideramos la Realidad, es decir, aquello que vivimos, es sólo una mínima parte de lo que en realidad está ocurriendo. ¿Cómo se filtra toda esa información?
A través de nuestras creencias: El modelo de lo que creemos acerca del mundo, se construye desde lo que sentimos en nuestro interior y de nuestras ideas. Cada información que recibimos del exterior se procesa desde las experiencias que hemos tenido y nuestra respuesta emocional procede de estas memorias. Por eso, los malos recuerdos nos impulsan a caer en los mismos errores.
Cuadro 2: Cómo romper con esos malos hábitos del pensamiento
El cerebro crea esas redes a partir de la memoria: ideas, sentimientos, emociones. Cada asociación de ideas o hechos, incuba un pensamiento o recuerdo en forma de conexión neuronal, que desemboca en recuerdos por medio de la memoria asociativa. A una sensación o emoción similar, reaparecerá ese recuerdo en forma de idea o pensamiento. Hay gente que conecta “amor” con “decepción” o “engaño”, así que cuando vaya a sentir amor, la red neuronal conectará con la emoción correspondiente a cómo se sintió la última vez que lo sintió: ira, dolor, rabia, etc. Según Joe Dispenza “si practicamos una determinada respuesta emocional, esa conexión sináptica se refuerza y se refuerza. Cuando aprendemos a “observar” nuestras reacciones y no actuamos de manera automática, ese modelo se rompe”. Así pues, aprender a “ver” esas asociaciones es la mejor manera de evitar que se repitan: la llave es la consciencia.
Cuadro 3: La mecánica de la erección
La mejor metáfora del pensamiento creador es el miembro masculino. Una sola fantasía sexual, es decir, un pensamiento erótico, es capaz de producir una erección, con toda la variedad de glándulas endocrinas y hormonas que participan en ello. Nada hay fuera de la mente del hombre pero, sin embargo, se produce un torbellino hormonal que desemboca en un hecho físico palpable. En el lado femenino, también el poder del pensamiento asociado al erotismo se convierte a menudo en hechos físicos, demostrando la capacidad del pensamiento para crear situaciones placenteras… o adictivas. Los más firmes defensores del poder de la visualización llegan a proponer que se puede obtener a través de ella casi todo lo que deseamos.

No me creo la mecánica cuántica… así que demostraré que es cierta

Quantcast

Justamente esta es la perspectiva inicial y la consecuencia del trabajo del Físico (sí, Físico con Mayúsculas) John Bell acerca de sus trabajos sobre los fundamentos de la mecánica cuántica.
En esta entrada no voy a profundizar en los aspectos matemáticos ni técnicos del trabajo de Bell, ya tendremos tiempo para ello.  Lo que nos interesa en estos momentos es saber el cómo y el por qué del trabajo de Bell, cuál fue su conclusión  y por qué es tan famoso.

La mecánica cuántica y sus problemas

En nuestra vida diaria se cumple eso de:
Lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas
Esto es una forma de decir que lo que ocurre en un punto del espacio no afecta de forma inmediata a otro punto del espacio a no ser que la información tenga tiempo de propagarse de un punto a otro.  Y ya sabemos que la información se traslada bajo un soporte de materia y/o energía con lo que no puede propagarse a velocidades superiores a la de la luz.
Es decir, no hay cosas que afecten a otras de forma instantánea.  Sin embargo, en un mundo cuántico hay fenómenos que tienen influencia en distintos puntos del espacio, no importa lo separados que estén, de manera instantánea.  Esto es debido a lo que se conoce como entrelazamiento cuántico.
Supongamos que tenemos un sistema con una característica llamada color. Esta característica puede tomar dos valores, naranja y azul… Y la combinación de naranja+azul nos da blanco. Además esta característica es conservada, es decir, que si tenemos una partícula inicialmente blanca que se desintegra en un par de partículas una de ellas tiene que ser naranja y la otra azul.
Si la partícula se desintegra en dos, hasta que no medimos su color no sabemos si una es naranja o azul, y no lo sabemos de ninguna de las dos.
Supongamos que una de las partículas la reciben en Las Vegas y la otra en Albacete. Cuando en Las Vegas el físico a cargo del experimento mide el color de la partícula descubre que es naranja… en ese momento sabe que cuando le llegue la partícula al que está en Albacete le saldrá Azul.
El punto clave aquí es que según la mecánica cuántica ninguno de los dos observadores saben a priori si lo que va a obtener es azul o naranja, es decir, a cada uno de ellos le puede salir cualquiera de las dos opciones. El juego está en que cuando uno de ellos mide al otro le sale el color complementario.
Sin embargo, Einstein no estaba de acuerdo con esta visión, para Einstein cuando la partícula blanca se desintegra cada una de las partes tiene un color definido y evidentemente si a uno le sale naranja al otro le sale azul, no hay otra forma.
Esto es difícil de entender, por lo menos para mi lo fue, así que voy a intentar hacer una comparación para entender esto un poco mejor.
Situación clásica:
1.- Tomamos dos piedras, una blanca y otra negra y la metemos en una bolsa.
2.- Un notario saca una piedra sin mirar su color y la mete en una caja que envía a Las Vegas y la otra piedra la mete en una caja y la envía a Albacete.
A priori, ninguno de los dos observadores que reciben las cajas saben si la piedra será blanca o negra.  Pero una vez que abren sus cajas saben el color de su piedra y la de su compañero.
Esto parece que es exactamente igual que la situación anterior, la diferencia estriba en que en este ejemplo (no cuántico) tenemos dos piedras que siempre tienen el mismo color.  O blanco, o negro…  En cuántica la diferencia está en que las partículas no tienen color definido hasta que no se mide, y que cuando medimos y descubrimos el color de nuestra partícula sabemos que es lo que va a obtener el otro. Esa es la diferencia.
Pero Einstein pensó que eso de que no supiéramos el color de cada partícula desde su origen era debido a que la mecánica cuántica era incompleta, es decir, no habíamos encontrado todas las variables adecuadas del sistema.  Si conocieramos estas “variables ocultas” sabríamos que una de las partículas es naranja siempre y la otra azul siempre, justo como en el ejemplo de las piedras.

Y sonó la campana

John Bell estaba muy interesado en esta problemática.  En realidad lo que se está poniendo en tela de juicio es si hay efectos no locales en física.  La física cuántica dice que sí, que hay tales efectos.  Que yo midiendo aquí una partícula que es mezcla de azul/naranja, con la medida me responde azul o naranja, pero si esta partícula está entrelazada con la otra entonces la otra será naranja o azul.  Esto implica que el efecto de medir en Las Vegas afecta a algo que se medirá o se ha medido en Albacete (eso es lo que significa no localidad).  Para Einstein esto no tenía sentido, la física tenía que ser local y Bell estaba de acuerdo con esto.
Pero en principio parece que esto es una discusión filosófica sobre la estructura de la mecánica cuántica. Sin embargo, Bell lo tradujo a algo que podría ser medido en un futuro, y que de hecho ha sido medido ya en muchas ocasiones.

El tema puesto sobre la mesa

La cuestión es que Bell se creía la versión de Einstein, es decir, que todo estaba determinado y bien determinado en todas las situaciones.  Es decir, que la situación que hemos descrito era como el ejemplo de las piedras y que la apariencia de no saber en ningún momento el color de las partículas es porque no conocemos todas las variables del problema.  Es decir, que hay variables ocultas que si pudiéramos conocerlas no tendríamos esta discusión.
Pues con esta situación Bell se empeñó en diseñar un método para contrastar una situación clásica (la de las piedras blancas y negras siempre determinadas) con la situación cuántica (en la que el color de las partículas no está definido hasta que las miramos).  Y lo consiguió…
No voy a describir la parte matemática en esta entrada pero Bell dijo, en un experimento podemos calcular una cantidad que vamos a representar por S (da igual cómo se calcula en cada experimento) y resulta que si existen las variables ocultas y las cosas en la naturaleza son siempre como en el ejemplo de las piedras esta cantidad S no puede valer menos de -2 ni más de +2 en ningún caso:
-2\leq S \leq +2
Si la mecánica cuántica es correcta y tenemos efectos no locales y no hay variables ocultas entonces esta cantidad en ocasiones puede ser más pequeña que -2 y más grande que +2.
Y resulta que uno hace experimentos de este tipo lo que encuentra es:
Es decir que la desigualdad de Bell se viola… no se cumple y eso justamente es lo que nos dice que la mecánica cuántica está en lo correcto en esta situación.
Asombroso, un señor, con unas ideas preconcebidas que considera que la mecánica cuántica está incompleta diseña un método para comprobar que es así la cosa.  Lo mágico, lo espectacular, lo impresionante es que la naturaleza, ignorando nuestros prejuicios, nos dice que las cosas no son como pensamos y que las desigualdades que Bell diseñó para comprobar que la naturaleza era local en todas las ocasiones se violan implicando todo lo contrario.
Una magnífica lección…